El Yoga Contemporáneo

Andrés Percivale



Andres La gente, en general, te conoce como un hombre de televisión, podrías contarnos cómo fue tu acercamiento al Yoga?

Antes que nada, quisiera contarles experiencias que me marcaron y que, de algún modo, hicieron que hoy me dedique al Yoga. Siendo aún muy joven me designaron como primer corresponsal de la televisión Argentina en Vietnam. Rumbo a Saigón nuestro avión hizo escala en París.
Era Mayo del 68', y los estudiantes y la clase obrera se rebelaban ante un estilo de vida que los convertía en hormigas (subterráneo, trabajo y a la cama).


Ellos pedían que subiera la imaginación al poder y todo era muy intenso. "Queremos cambios", decían. Mi mente, que había estado ordenada mucho tiempo, comenzó a trastabillar. Aquellos jóvenes querían cambios, aunque no supieran bien cuáles. Buscaban cambiar un mundo materialista y estructurado, que solo proponía el consumo y la vanidad.
Inmediatamente después viajé a Saigón, donde todo era terror, destrucción, muerte. Un verdadero infierno. Al regresar de Vietnam, quizás, por cómo me había golpeado el horror, comencé a aislarme. Seguía trabajando, pero quería encerrarme en soledad y silencio.
Un año más tarde me envían a Córdoba y me convierto en el único periodista de Buenos Aires en el Cordobazo, el levantamiento que derrocó a Onganía. Cuando regresé y revisé mi material me di cuenta del real peligro que había vivido y que no había tenido miedo. Esto me pareció tan suicida que renuncié a mi trabajo y me dediqué a hacer cine, teatro, radio.


De qué manera influyeron estos acontecimientos?

A veinte años de haber empezado el programa periodístico "Telenoche", comencé a tener problemas de irritabilidad, lagunas en la memoria, falta de visión, dolor en el hombro y malestares en el estómago.
Pero en ese momento todavía no supe interpretar lo que tenía, ni supe qué hacer.


Y cuándo empezaste a darte cuenta?

Todos mis problemas de salud se fueron acentuando. Recorrí varios consultorios, el de un gastroenterólogo, un oculista, un traumatólogo, pero nadie me daba una respuesta. Entonces el dolor del hombro se agudizó y a raíz de esto consulté a un médico joven, que supuso que tenía artrosis cervical, cosa que luego confirmó con las radiografías y para colmo me dijo que no tenía cura.


Cómo fue tu reacción ante esto?

Yo no podía creerlo, le pregunté qué hacer y me sugirió que comenzara con Yoga y con acupuntura.
Esto me lo dijo cómo quien te dice "Andá a Lourdes".
Casualmente, si es que las casualidades existen, al llegar a mi casa recibo el llamado de Mátaji Indra Devi, de quien era amigo, para decirme que empezaba un curso para instructores. Y yo pensé que si la Gran Dama del Yoga en Occidente me llamaba a mi casa para ofrecerme practicar Yoga con ella justo el día que el médico me lo recomendaba, esto significaba que debía seguir ese camino.
Al mismo tiempo, recurrí al Dr. Fernández, mi maestro de toda la vida, para hacer un tratamiento de acupuntura. Y entonces sucedió que en pocos meses me curé. Y a pesar de que todavía pensaba que había sido una casualidad, comencé a investigar.


Cuál es tu conclusión después de esta experiencia?

Lo que aún hoy no deja de sorprenderme, tanto en la práctica como en la investigación, es la posibilidad de llegar al espíritu a través de lo corporal.
Siempre hay ángeles que nos hablan y nos convencen que realmente la salud, la dicha, el equilibrio, la felicidad, es cuando se produce una intensa comunicación entre el cuerpo, la mente y el espíritu.
Desde las medicinas más antiguas como el Ayurveda, o como dice Morgenstern, "que una persona verdaderamente libre no se enferma".
Y eso es el Yoga. Técnicamente se define como un método para la liberación.


Liberación de qué?

Esto me parece muy interesante, sobre todo porque los que pertenecemos al mundo occidental, provenimos de una cultura muy mental, creemos resolver todo con la cabeza.
Los Vedas explican que el espíritu se va haciendo cada vez más denso, atraviesa cinco capas, se convierte en materia y que cuando meditamos hacemos el camino inverso: desde la materia, atravesando esas cinco capas, llegamos al espíritu.
Como el océano que se solidifica y se convierte en iceberg y cuando muere se derrite y va a parar al océano nuevamente. Y de las cinco capas la tercera es el ego.


Qué se entiende por ego?

El Ego está conectado con la imagen que queremos dar y que nos devuelven de nosotros mismos. Nacemos como un Yo, el Ego es el que viene después, es la autoimagen que vamos moldeando a través de la educación que recibimos para pertenecer a un grupo con el que compartimos, antes que nada, un lenguaje.
El Ego desea controlar, predecir, vive pendiente de la opinión ajena, separa, fragmenta y divide. Se alimenta de imágenes y le fastidia la realidad.
El Yo esta más conectado con el cuerpo. El Ego no acepta lo incontrolable, lo involuntario. Entonces un involuntario dolor de cabeza será apaleado por el Ego con un analgésico, y un incontrolable insomnio será demolido por el Ego con un barbiturico. Y junto con lo incontrolable y lo involuntario, apaleada y demolida por el Ego desaparecerá toda espontaneidad.
La espontaneidad surge como un relámpago apenas dejamos de juzgar y de juzgarnos.


Cómo nace el Yoga Contemporáneo?

Cuando viajé a la India advertí que nuestra estructura corporal es muy diferente de la gente de la India, especialmente nuestra espalda, y para personas con problemas como el que yo tenía (artrosis cervical), las posturas invertidas, sobre los hombros, son muy delicadas. Allí hay castas, por eso no tienen la movilidad social que existe acá, por lo tanto, carecen de tales presiones.
junto a Mataji, Indra Devi Al percibir esta diferencia, entendí que debía armar un sistema para nosotros, para nuestra forma de vida, para calmar nuestras tensiones. Entonces lo desarrollé, con todo lo que había aprendido en la vida y se lo mostré a Mátaji a quien le gustó mucho. Podría decir que intenté unificar.


Qué se logra a través del Yoga Contemporáneo?

Yoga Contemporáneo nos permite llegar a conocernos a nosotros mismos en profundidad. Saber quienes somos debajo de la envoltura, debajo de la máscara de la imagen. Encontrar lo más genuino de nuestro ser, para liberarlo, darle espacio, dejarlo respirar.


Cómo influye a nivel físico?

El Yoga ayuda mucho. Nosotros tenemos un tipo de vida muy sedentario, con movimientos muy iguales. Esto provoca que haya zonas del cuerpo que se pegotean y que generan células a veces hasta cancerígenas. Para que esto no ocurra es importante estimular la apertura de esas zonas para que pase la energía (sangre, linfa, oxígeno).
Además fortalece las propias defensas; desintoxica física y mentalmente; flexibiliza músculos y estructura ósea; libera la respiración; desprograma malos hábitos corporales; destierra la dispersión mental y logramos concentración.


Notas que la gente hoy se acerca con otra actitud mental?

Hay una mayor conciencia de que el espíritu tiene mucho que ver con el bienestar.
Antes se decía que había solamente dos enfermedades psicosomáticas: la úlcera y el asma; ahora sabemos que no hay ninguna enfermedad en el que la mente no esté interviniendo.
Por eso, lo que propongo con este trabajo es una internalización, un mirar para adentro... conectarnos con lo que realmente somos...


Qué es lo que no nos permite ser lo que realmente somos?

Tenemos muchos condicionamientos, somos como una cebolla donde cada capa es un mandato, una orden. Esas capas van asfixiando poco a poco esa llama de nuestro Yo profundo hasta que, agobiado por el peso, estalla a veces enfermándose o requiriendo alguna clase de droga para resistir: pastillas, comida, cigarrillo, alcohol, etc.
Esos condicionamientos son tan atractivos como los pétalos de una flor.
Y para terminar, hay una frase en sánscrito que dice:

"Dios, que los pétalos de esta flor
se abran para que aparezca
la joya de mi yo interior"
.

Om mani padme hum

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