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Cuando Casa 11 comenzó, la idea básica era no crear un lugar que tuviera que ver con la astrología tradicional, sino un lugar en que se pudiera preservar el misterio de la astrología, en el sentido de poder mantener vivo el hecho de que, si la astrología existe, es porque hay una relación "viviente" entre el cielo y la tierra, entre las estrellas y el ser humano; que la astrología no es un conocimiento, no es una herramienta para que el ser humano sepa más y controle más, sino que creo que es al revés, es un misterio, y si uno entra correctamente en ese misterio, la astrología lo transforma a uno, lo pacifica profundamente, y lo lleva a un punto de enorme contacto con los demás seres humanos, con la naturaleza, con el cielo, en el cual uno se da cuenta de que no es para nada necesario preocuparse por el futuro. Yo creo que esta es la paradoja con la cual se intentó construir Casa XI: desarrollar un contacto con la astrología que haga que el astrólogo no sienta necesidad de saber el futuro.
Desde un punto de vista, uno escucha críticas, bastante fuertes a veces, pero yo creo que a esta altura lo que hay es una sensación de respeto; puede haber discrepancias, pero no ataques, por lo menos no lo siento así.
Absolutamente. La astrología es la patentización de que el ser humano y el cosmos son una unidad; esto no puede ser algo mental, algo intelectual, no es algo racional. Es algo integral, algo existencial, y cuanto más investigás en la astrología más tenés que revisar los "supuestos" anteriores.
Nosotros hacemos un trabajo que pone mucho énfasis en lo vivencial; trabajamos con visualizaciones, imágenes, dramatizaciones, juegos, dibujos, música, el cuerpo, y además con lo racional: las matemáticas, la investigación, en el sentido de que es una articulación compleja.
Transformación tiene que ver con cómo se transforma la conciencia, la mente de la persona, la capacidad emocional, la estructura corporal, como para dilatarse y poder "vehiculizar" más energía, de la energía que le corresponde.
Uno es vehículo de esa energía, y generalmente es un vehículo "pobre", digamos, y todos los conflictos surgen que a uno, para lo único que le da, es para ser un vehículo "pobre". En la medida en que algo se dilata, se entrega, cede en cierta manera de desear, pensar, sentir, lleva a que la energía circule de una manera cristalizada; algo circula con mayor libertad y creatividad y ahí el astrólogo ya no puede predecir. Esa persona se comporta de una manera más creativa. Se puede predecir el tipo de energía que está en juego, pero no cómo la va a vehiculizar, qué va a hacer con ella la persona.
Uno en la experiencia ve una carta natal y es como si viera que una persona tiene potencialidad de ser una violeta, otra es un lirio, otra una orquídea, y lo malo es que todos quieren ser rosas; y la gente sufre porque no es una rosa, y no puede aceptar que una violeta es distinta de una rosa: es más chiquita, no tiene espinas, es distinta; entonces todos quieren ser rosas, y ahí hay mucho sufrimiento. Hay sufrimiento en lo que le pasa a la persona, hay algo de su potencialidad que no se expresa y eso provoca un destino complejo. Para poder aceptar su propia naturaleza tienen que pasar cosas que vayan en contra del camino de la rosa; el camino de la rosa es una ilusión. Todo esto es sumamente complejo, porque la persona que viene a hacerse una carta natal y después se hace la revolución solar, lo que te está pidiendo es: "¿voy a ser rosa?". Y, ¿qué le se le puede decir? O sea, ¿cómo se le da volumen a esto? En ese sentido, creo que la práctica astrológica está todavía muy condicionada con esta cosa extraña de que uno consulta al astrólogo, hace la carta natal, una entrevista de dos horas, y el astrólogo le tira un "baldazo" de cosas que la persona no puede asimilar; y después una vez por año va y hace su revolución solar. Creo que eso es muy pobre. Nosotros hemos intentado mucho introducir otro paradigma de entrevista que es hacer varias entrevistas con el astrólogo, espaciadas en el tiempo, y tomarlo más como un seguimiento, como un acompañamiento de un proceso que cada tanto en el tiempo es bueno que la persona vuelva a hacer como un trabajo de afinación, digamos.
Claro, eso no te va a cambiar nada; es mucho más pertinente decir muy pocas cosas y apuntar allí al punto donde la persona está fija, donde la energía no circula porque se ató a algo. Si eso se destraba, la energía circula sola y empiezan a pasar cosas solas, el astrólogo no cuenta para eso, es la vida de la persona la que actúa, porque algo se destrabó. Y eventualmente es bueno, que esa persona vuelva a consultar después de cierto tiempo, a ver cómo esto se va acomodando, cómo puede comprender ese movimiento de reacomodamiento.
Si el astrólogo hace un trabajo profundo consigo mismo y habla desde el corazón, sí. Lo que no creo que haya que hacer es dar consejos: "tendrías que hacer esto", "tendrías que hacer lo otro"; creo que todo eso es muy pobre. Pero hay un momento en el encuentro o la entrevista en que si el astrólogo realmente habla desde el corazón, se toca muy fácilmente la piedra en la cual todos tropezamos; si el astrólogo ya pasó por ahí, si sabe de qué se trata (de alguna manera tiene que saber de qué se trata, porque si no el consultante no vendría a consultar a ese astrólogo; para la astrología todo encuentro es un destino, las cosas no se dan por casualidad, tiene que haber una afinidad de destino para que se produzca un encuentro), si el astrólogo juega a fondo esa afinidad del destino, ahí se mueven cosas.
Para aclarar en este sentido, utilizo esta frase: "El destino es lo que ignoro de mí mismo"; la sensación de destino es la propia naturaleza que va floreciendo, que va emergiendo. Esto es lo que uno es; lo que uno es, va apareciendo, y uno no sabe quién es, lo va descubriendo, y uno habitualmente se asusta al descubrir quien realmente es.
ésa es la idea; se puede expresar con mayor integralidad, con mayor intensidad, más sutilmente, o la persona va a quedar envuelta en las contradicciones, en los nudos de esa energía no pudiendo expresarla o expresándola pobremente. La idea básica es eso: la energía que no expreso, me sucede desde afuera.
"Malo"... es que no es malo, es equilibrante.
Eso, hablemos de la agresión. Una persona tiene mucha energía de Marte, por ejemplo; y esa persona, por alguna razón de su carta, y de la cultura, y porque quiere ser rosa, dice "no, no, pero yo no soy violento, yo soy pacífico". Esto es falso, esa persona tiene mucha energía de violencia y tiene que comprenderla, tiene que trabajarla y tiene que sutilizarla, pero primero tiene que aceptarla, porque esa energía está aunque no le guste.
Tiene que tomarlo como una indicación de quien realmente es; que hay energía de violencia en ella aún no comprendida, "obligatoriamente": la persona tiene que vivir en su vida la vibración que es. Si yo me niego a vivirla, a aceptarla y trabajarla, esto sucede a mi pesar.
Yo tengo una vibración por ejemplo que es muy deseante, de mucha fuerza, de mucho empuje. Yo me niego a vivirla: medito todo el día. Pero está en mi vida; alguien la encarna, entonces viene alguien y me roba, o maneja otra persona y choqué. ¿Por qué? Porque hay una carga vibratoria que, tengo que vivirla; en la medida que yo no la expreso, no puedo trabajar con esa energía y sutilizarla, no aprendo de ella y se me impone fatalmente.
Primero, reconocerla; después, darme cuenta del miedo que le tengo a la violencia, al deseo. Aceptarlo e irlo integrando con el resto de mi estructura. Al principio voy a creer que soy una especie de monstruo agresivo; ¿por qué?, porque estaba separado de mí y yo construí una imagen de mi en oposición a eso. Después esto se va a integrar, se va a diluir y va a entrar en proporción; y en la medida en que se vaya integrando, esto que al principio aparecía como violencia desmedida se va a convertir en empuje, decisión, capacidad de acción.
Está; si no hago nada, esto va a estar en mi vida; lo va a encarnar otro y lo voy a padecer. Si lo acepto, tomo contacto con ello y aprendo de mi Marte, por decirlo así, eso se despliega, evoluciona, se sutiliza, y se va convirtiendo en los niveles más creativos de Marte, o cualquier otro planeta.
Lo que existe es una totalidad que nos muestra que son necesarias las doce partes del zodíaco, que cumplen una función que tiene un sentido; cada signo tiene su función, cada signo tiene su sentido. El tema es comprenderlo. Por supuesto que en este paradigma humano de que todos queremos ser rosas, uno dice "todos tendríamos que ser de tal signo, y tal otro es un horror", pero esto es así, es como si dijeras que todos queremos ser rosas y entonces el que nació cala que se mate. Pero eso es no comprender la naturaleza de las cosas.
Bueno, ése es uno de los conceptos fundamentales. Cada signo está íntimamente ligado a su opuesto; comprender el signo opuesto es comprender la propia naturaleza, porque la energía es oscilatoria; no es algo que está fijo, sino que se mueve y circula, y siempre va de un polo al otro polo; si yo no comprendo el otro polo, cuando la energía va hacia el otro polo me tensiono, algo entra en conflicto.
Para simplificarlo, digamos que si yo tengo mucha carga con cierta persona o con cierta energía, que me atrae muchísimo, o la detesto, eso está indicando que hay algo que está resonando en la propia estructura que yo no reconozco en mí. Hay una carga muy fuerte que está puesta allí "afuera", y ese es un indicador de una energía que está en mí y que no está siendo reconocida. En principio, uno es atraído por las personas, de esta manera ambivalente digamos, le suceden como el peor enemigo o le suceden que se enamora de ellas, con estructuras energéticas que uno tiene negadas.
Debiera reconocer en el otro eso que me molesta; esto es fundamental. Un efecto típico del alumno de primer año que estudia astrología es que comienza a estudiar los signos y dice "ay, sí, tal signo es horrible, los brutos de los arianos, los posesivos de los taurinos, los superficiales de los geminianos, los soberbios de los leoninos, etc."; todo el mundo habla mal de todos los demás signos. En el mismo final del primer año ya algo se desarma; digamos que es clave comprender que todo signo tiene ciertas cualidades, y por el solo hecho de tener ciertas cualidades tiene ciertas dificultades, tiene máximos y mínimos, ninguna parte es perfecta, solamente la totalidad puede ser perfecta, y para que la totalidad sea perfecta, yo tengo que tener comprensión y capacidad de juego y fluidez con todos los demás signos.
Claro, pero el primer paso de la trascendencia son los vínculos. En la astrología se estudian los vínculos; lo que me pasa con las personas es una radiografía de la estructura interna y de la mayor o menor capacidad para resonar con el conjunto del universo. Si uno quiere resonar con las estrellas pero no resuena con la persona que está al lado, ahí vamos mal. En la astrología se ven los vínculoscomo una unidad; cósmicos y personales al mismo tiempo.
Para empezar, como algo muy elemental digamos, si yo detesto sistemáticamente a un signo, empecemos a trabajar allí. Ciertas características de personas que recurrentemente vienen a mi vida y a mí no me gustan, trabajemos allí. ¿Cuál es el principio? El principio es que energéticamente yo voy a estar siempre en equilibrio; energía que yo no encarno, me encarna otro para mí, porque tiene que haber equilibrio. Pero como yo me llevo mal dentro mío con esa energía, también me voy a llevar mal afuera, voy a tener siempre afuera alguien con el cual me voy a llevar mal. Si uno descubre eso, descubre que el afuera es un espejo del adentro, el cómo me llevo con las personas pasa a ser esencial, no es un problema moral o de buena conducta, es un problema de salud energética. Diríamos: uno, en estado de salud profunda, no se lleva mal con nadie, no puede llevarse mal con nadie, porque hay una capacidad de contacto con todo lo que lo rodea a uno.
El ascendente es una energía que yo tengo con mucha fuerza pero que generalmente no me identifico, no me reconozco en ella y no la expreso plenamente; entonces me pasan muchas cosas relacionadas con el ascendente, y en esas cosas que me pasan está la energía que tengo que aprender. Por ejemplo, si soy ascendente en Aries, es posible que conozca muchas personas violentas, o deportistas, o muy rápidas o muy invasoras. Al principio eso me asusta, pero después iré descubriendo que eso forma parte de mí.
Sí, fui formado en la línea de Alice Bailey.
La astrología es un lenguaje; es un sistema simbólico altamente efectivo para distinguir vibraciones. Digamos que es una distinción de vibraciones de tipo mental, básicamente. Los colores, por ejemplo, son una distinción de vibraciones de tipo astral; es a través de otro vehículo, así como hay casos de personas que hacen una distinción auditiva de la vibración.
Yo diría que estamos en un momento extremadamente rico; limitándolo un poco, lo pondría desde principios del año pasado hasta mayo del año que viene. Desde el punto de vista astrológico hay un cierto tipo de concentración de energía que yo creo que tiene que ver con una definición muy profunda, como que algo se está definiendo muy profundamente en muchos niveles, para cada individuo, en lo colectivo y en la civilización, en la relación entre el ser humano y el resto de la naturaleza, en la materia de la tierra. Si vamos a hablar con mucha amplitud, acá se están produciendo movimientos que tienen que ver con que la Tierra está entrando más en contacto con el Sistema Solar, está expresándose en un nivel más profundo, está entrando en resonancia mucho más grande con el Sistema Solar, y esto implica una crisis para la Tierra, para el "ser" de la Tierra, no solo para la Humanidad, que es una parte de ella. Esto implica una crisis para todos los reinos de la naturaleza y una transformación.
Quiero decir que es como una divisoria de aguas, no en el sentido arquetípico y soberbio de que éstos son los elegidos y éstos son los réprobos, sino de que habrá un predominio de cierta modalidad de energía, y otros tendrán la posibilidad de encarnar una energía que es más compleja, difícil de vivir, pero que es imprescindible para el balanceo evolutivo. Puede ser que uno se identifique con lo dominante y gire ahí; puede ser que haga un movimiento más complejo y más rico, y que esto balancee más. En este sentido, cuantas más personas hagan el movimiento más integrado y más rico, más balanceado va a estar todo.
De ser así, creo que hay una oportunidad de que el hombre desarrolle mucho su nivel mental y al mismo tiempo se abra en un nivel que podríamos llamar "espiritual"; si no hay suficiente nivel de masa crítica de personas que se abran en un nivel espiritual, (esto es como una puerta que está abierta y se va a cerrar); en diez o quince años más esa puerta se cierra, y no se produjo cierto equilibrio, la Humanidad va a girar por un largo ciclo en un gran poder mental, pero pobre espiritualmente. En ese sentido creo que es un momento muy importante; ya no tiene que ver con la voluntad, tiene que ver con la disponibilidad.
Es que hay una gran concentración en el signo de Tauro; cuando hay mucha concentración en Tauro es que hay mucha definición, es como si algo definiera una dirección. Es un punto de mucha tensión, un punto crítico, en el que puede haber una gran crisis, pero que fundamentalmente es como si algo se acumulara con mucha intensidad y entonces define inexorablemente. Pero si antes de esa definición, uno se asusta, o se achica, entonces la cosa se le puede venir encima.
¿Qué hay más espiritual que darse cuenta en cada momento de que uno es una partícula de una red que abarca todo el Universo? La astrología es espiritual; su origen es eso. Volviendo un poco al principio de la conversación: cualquier astrología que oculta esto, es que uno se apropió de la astrología, que uno la recortó. Lo importante es tener presente el origen de la astrología, porque a veces uno se confunde y cree que el origen de la astrología es la capacidad humana de darse cuenta de que puede predecir el futuro, y no es eso; lo que hace es que el ser humano de pronto se da cuenta de la realidad. Por supuesto que cuando nos damos cuenta de la realidad, lo primero que tendemos a hacer es aprovecharnos de eso; es nuestra miseria.
Bueno, yo no soy un investigador dedicado a investigar en profundidad la astrología en diferentes culturas, pero distintas civilizaciones han encontrado correlaciones entre lo que sucede en la Tierra y lo que sucede en el cielo, con ángulos ligeramente distintos. El horóscopo chino responde a algo mucho más colectivo; la civilización china tiene mucho menos percepción de lo individual en el humano, por eso es más global y por eso se habla de "el año del buey" o "el año del dragón", pero en principio hay equivalencias bastante fáciles de hacer, hasta donde yo he investigado.
Tiene que ver con la visión del tiempo. En griego "horos" quiere decir hora, período de tiempo, y "scopos" visión.
La mayoría de las personas que estudian en Casa 11 no entran a ella proponiéndose ser astrólogos, entran atraídas por un proceso en el que van descubriendo algo que por ahora los atrae pero que no es necesario que se comprometan profesionalmente con ello; y a esta altura, el que se anota en Casa 11 sabe que va a iniciar un proceso de transformación personal con la astrología. Por ejemplo, en Casa 11 estudian muchísimos psicólogos y psicólogas, que no es que vayan a ser astrólogos, sino que van a utilizar la astrología dentro de su trabajo, y mucha gente en general que lo toma como un camino de transformación personal. Y también personas que van a trabajar como astrólogos y que van a enseñar astrología. El espectro de salida es muy grande; lo que a mí más me interesa es el proceso de transformación personal; después cada uno encarna lo que tiene que ser.
Es un tema muy delicado, suele generar mucha ansiedad. Digamos que hay que ser muy buen jardinero para dejar que un chico florezca, más cuando uno pretende saber algunas cosas del destino de ese chico. Los padres se asustan mucho, los padres en general tienden a manipular a sus hijos, entonces "si el astrólogo dijo tal cosa, entonces...". Es algo muy riesgoso; quizás una civilización mucho más sabia podría utilizarlo como un camino maravilloso para que creciéramos mejor, pero con nuestro grado actual de torpeza, lo que yo he visto es que se lo toma como un instrumento más para el control consciente o inconsciente que los padres ejercen sobre los hijos. Es de mucho cuidado. Yo he trabajado mucho con cartas de chicos, pero trabajar con cartas de chicos siempre es trabajar con las cartas de los padres. Lo importante es: el chico nació en cierto ambiente energético por alguna razón, y lo que está aprendiendo a vivir es la energía que está en esa familia; para que el chico crezca y evolucione, tienen que cambiar los padres.
A ver, digamos una situación ideal: si los padres se van ampliando, van floreciendo, y la energía circula, los chicos tienen muchas más posibilidades; si los padres no pudieron hacerlo, el chico tiene un trabajo más fuerte por hacer, va a tener que hacer lo que los padres no hicieron, que es lo que sucede casi siempre. Poniendo las metáforas del principio: si papá y mamá se tropezaron en esa piedra, yo llegaré hasta esa piedra, tendré que no tropezarme, tendré que darla vuelta y seguir adelante; tomar el trabajo que ellos no pudieron hacer, y seguirlo. En este sentido la energía se hereda; mejor dicho la dificultad con la energía se hereda; el chico nace con vibraciones en general muy semejantes a las de los padres. Y si los padres se niegan a expresar ciertas energías, esta inhibición va a ser heredada en el chico. Si fuéramos más sabios y pudiéramos trabajar bien con nuestros hijos, lo que es trabajar profundamente con nosotros, les aliviaríamos el trabajo. Uno haría lo que tiene que hacer, y que el chico arranque desde donde le corresponde a él.
Yo creo que puede servir muchísimo para la educación, pero también sería el momento en que pudiera florecer una astrología más compleja. Hoy por hoy estamos centrados en la carta natal individual, y la carta natal no es individual; la realidad son redes de cartas natales. Lo más rico es hacer cartas natales de familias, de generaciones, donde uno ve cómo la energía va encarnando y va buscando salida y va tejiendo redes; yo creo que en el momento en que demos un salto de mayor integración, va a surgir una astrología mucho más compleja, mucho más esencial, y seguirá siendo útil para procesos colectivos y para comprender mucho mejor nuestra verdadera naturaleza. Imaginate si toda la Humanidad tuviera claro que hay procesos cíclicos y ciertos momentos de cambio que son necesarios, si esto fuera un patrimonio colectivo y los gobernantes estuvieran en contacto con los movimientos cíclicos de la energía; sería muy útil. Pero antes que eso, lamentablemente, algún gobernante se va a querer aprovechar de la carta natal para que su país crezca más que otro, y esas pavadas.
Y, eso se hace. Siempre sale mal, por suerte. Yo creo que esto es importante: que el que sabe astrología o se acerca a la astrología se dé cuenta de cómo la avidez del ser humano hace que le pida a la astrología algo que no se lo va a dar; es como una ilusión, es la ilusión del control. La astrología es mucho más rica, no tiene que ver con el control, pero por eso la astrología termina fallando para el que intenta controlarlo todo. Si no fuera así, la astrología hubiera sido aceptada por todos. ¿Por qué la astrología falla? Porque no está ligada al control, está ligada a otra cosa mucho más profunda que es comprender la naturaleza de ciertas corrientes energéticas y aprender a acompañarlas, aprender a navegar con ellas, hacer mejor los movimientos con la energía.
Yo creo que aquí habría que meterse mucho con la palabra "karma"; acá también hay un paradigma que hay que profundizar, si esto que llamamos karma es algo individual o algo mucho más rico y complejo. Tomando algunas cosas que hablamos, el karma esencial es el karma de la humanidad; decir "éste o aquel karma" es fragmentar. Uno podría decir que cada uno tiene que aprender a encarnar la energía con la cual ha nacido, y cada uno va a quedar atrapado en los conflictos de la mala comprensión de esa energía. Esta mala comprensión, ¿es individual, o es humana? Somos los humanos los que no sabemos qué hacer con la violencia, el deseo, con el poder... Uno podría decir que hay una historia, que hay cierto tema que es más importante en una persona que en otra, pero yo prefiero pensar en términos colectivos, de que lo que tenemos que aprender es a salir de la cadena de causas y efectos de las humanidad. No me gustan las cosas que hacen que se acentúe la sensación de estar separado de los demás.
Yo creo que es un problema de enfoque; esto depende de la formación y de las creencias de la persona que hace astrología, el condicionamiento de cada uno es lo que uno ve: unos hablan de vidas pasadas, otros pueden decir que lo que ven son arquetipos, estructuras arquetípicas que son estructuras colectivas que dibujan imágenes, escenas. Yo diría: ¿es la vida pasada de ese ser, o es el pasado de la humanidad lo que está condicionando a esa persona? Creo que son maneras que tienen su función y su utilidad, y te vuelvo a decir, a mí no me gustan, yo prefiero no ahondar la sensación de exclusividad, de "lo que me pasa es por mí"; ya estamos en la psicología, de "lo que me pasa es por mi mamá y por mi papa, si hubieran sido otra mamá y otro papá sería otra cosa...", esto ya es una historia, digamos; y después le agrego la historia de que en otra vida yo hice esto y no hice aquello otro, y por eso me pasa lo que me pasa, etc. Esto refuerza la sensación de ego, me fija en milenios de ego. Y eso para mí no resuelve las cosas; creo que un camino mucho más sintético es decir "no importa quién lo hizo o quién no lo hizo; lo hicimos". Los humanos matamos, odiamos, robamos, hemos sido crueles, llenos de miedo, posesivos; no importa si fui yo o fuiste vos. Fuimos eso y aún somos eso y todos tenemos que hacernos cargo de eso.
Bueno, desde un punto de vista, esto del fin de milenio es una ilusión (sea el año 2000 o el 2001), qué significa que un chino, un japonés, un judío brinden por el fin del milenio, porque no es así para ellos; es algo ilusorio. Sin embargo creo que es una ilusión útil, en el sentido que me parece que está transparentando una posibilidad en la Humanidad de que haga un ritual, un ritual de invocación, de abrirse a lo nuevo, de terminar con el pasado y abrirse a algo que es nuevo, que es desconocido, y entrar en otra etapa. En este sentido creo que es un ritual significativo; si uno puede tomarlo más allá de la forma, más allá del merchandising, creo que realmente es una oportunidad para hacer una celebración, un ritual de despedida de lo viejo y de estar disponible para lo desconocido y que entre lo desconocido a la Humanidad, y perder el miedo a lo desconocido y a lo que nos abre; en ese sentido creo que vale la pena.
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