Entrevista al Dr. Carlos Zalas
Director de Investigaciones Clínicas de Fundación Huésped

¿Cuál es la tarea que usted desarrolla en la Fundación Huésped?
La Fundación Huésped tiene un área que específicamente estudia y pone a disposición de personas que tienen VIH tratamientos que están en fases iniciales de desarrollo y que muchas veces se consideran experimentales en el contexto de ciertos estudios. Lo que nosotros hacemos precisamente es estudiar las posibilidades que tienen estos nuevos tratamientos.

¿Es lo mismo tener HIV que SIDA?
Sí y no. Es lo mismo en que un puede considerar que la enfermedad es un espectro que va desde el momento en que una persona adquiere el virus hasta que se desarrolla el SIDA.
Lo que pasa es que hay que tener en cuenta que hoy en día realmente llegar a enfermarse, es decir, llegar a tener SIDA implica el haberse perdido la oportunidad de recibir los tratamientos disponibles o el fracaso de los mismos.
En otras palabras, la evolución natural de una infección no tratada va desde el HIV portador al SIDA. Por eso le digo que la diferencia entre un HIV y SIDA es una cuestión de tiempo. Está en el paciente y en el sistema de salud interrumpir esa historia natural que hoy se puede hacer perfectamente con los tratamientos que hay disponibles.

Con esto deja claro que es prudente hacerse los chequeos correspondientes...
Obviamente. En forma muy general hay dos razones bastante importantes para el testeo de una persona que cree que puedo haber estado en una situación de riesgo: uno es el tener la posibilidad de a través de un tratamiento impedir enfermarse y la otra por supuesto es una responsabilidad social que es impedir enfermar a otros.

¿Se puede estar infectado y no presentar ningún tipo de síntomas?
Sí, absolutamente. Creo que hoy en día es la forma más común en que uno conoce a gente que tiene VIH. Es decir, la enfermedad es un continuo que va desde la adquisición del virus hasta el desarrollo de los síntomas. Pero esto ocurre en un promedio de unos 10 años después. Quiere decir, que hay 10 años de silencio en el cual la persona es portadora del virus y no darse cuenta.

Qué importante saber esto ya que si contrajéramos la enfermedad tendríamos tiempo de frenarla a tiempo...
Claro. Es el mejor de los momentos impedir enfermarse cuando uno aún está sano.

¿El VIH se revierte ó se mantiene latente?
Lo que los tratamientos no pueden hacer es echar al virus del organismo. Lo que sí hacen es parar el proceso que lleva a la enfermedad.
HIV es un virus como tantos otros que conocemos que producen infecciones crónicas. No es el virus de la gripe, pero sí es un virus como puede ser el de la Hepatitis B, etc.
Obviamente las consecuencias clínicas son diferentes. El objetivo de los tratamientos es evitar que la gente se enferme. Prevenir el daño que hace le virus, no erradicarlo del cuerpo. No hemos llegado todavía ahí.

¿Qué debiera hacer una persona que se entera que es HIV positivo?
Debiera ver un especialista en infectología. HIV se ha vuelto un problema muy frecuente como toda epidemia. En las características de la enfermedad uno tendría que homologar si se quiere a algunos tipos de por ejemplo otras enfermedades crónicas como puede ser el Cáncer que aún dentro de ellos algunos son curables. Por qué digo esto? Porque realmente en estas circunstancias en una enfermedad tan delicada uno trata de recurrir al especialista en el tema.
Los tiempos han cambiado mucho; cuando no había tratamientos ante el diagnóstico de la enfermedad de la infección por HIV SIDA, el consejo médico habitual tratamiento paliativo de infecciones del dolor podía ser llevado adelante por un profesional común.
Hoy en día, los tratamientos han alcanzado muy buenos resultados pero también a costa de cierta complejidad en los mismos.

¿Qué pasa con los distintos sectores sociales, pueden acceder al tipo de tratamiento que está usted planteando?
Por supuesto. En cuanto a la atención se puede recurrir a los hospitales que tienen servicios de Infectología. En cuanto a los análisis especializados y a las drogas todavía en nuestro país se proveen sin cargo, a través de un programa que cubre las drogas para el HIV sin ninguna dificultad; y me animo a decir que muchas veces mejor que en algunos sistemas privados.

Bien, quiere decir que no hay tanta burocracia.
Sí burocracia hay y en todos lados, y en realidad pensando en un tratamiento de una enfermedad tan delicada como esta tenemos que decir que considerando la situación del país (argentina) el tema del tratamiento de HIV habiendo aún muchas cosas que mejorar, pero afortunadamente en lo que se refiere al acceso al tratamiento Argentina y Brasil tienen un lugar privilegiado en América Latina.

¿Qué pasa con las estadísticas? ¿Cuántos enfermos hay en nuestro país?
Usted sabe que cuando hablamos de estadísticas en la Argentina realmente no sabemos muy bien lo que estamos diciendo. Llevar estadísticas en nuestro país no es algo que ha preocupado mucho a nuestros gobernantes, ni antes ni ahora.
Es muy difícil tener cifras. En mi opinión personal, las estadísticas no reflejan el 100% de lo que está ocurriendo con el HIV SIDA.

¿Cuando usted dice que no reflejan es porque hay más enfermos de lo que indican las estadísticas?
Supongo que es más de lo que vemos. Para dar solo un ejemplo, desde que se adquiere la infección hasta que una persona siente síntomas de la infección pueden pasar 10 años. Hoy en los hospitales estamos viendo personas que consultan enfermos de SIDA. Esa infección se ignoraba. Quiere decir, que sin duda hay una gran parte de la población en la cual la infección está oculta. Sigue habiendo mujeres embarazadas que llegan a tener su bebé y se detectan que son HIV positivo horas antes del parto. O sea, que se perdió una oportunidad de diagnosticar una mujer embarazada antes porque no tuvo acceso al sistema de salud.
En realidad lo voy a poner al revés, porque el sistema de salud no accedió a esa mujer. Creo que es el sistema el que tiene que llegar a los ciudadanos, de manera que las cosas deben estar de una forma tan fácil para que esto ocurra y evidentemente no lo es.

A nivel de hombres y mujeres, ¿hay algún tipo de tendencia?
Sí hay una tendencia que se ha dado en otros países del mundo y en Argentina también en la cual la epidemia empezó afectando primariamente a la comunidad gay y poco a poco esto fue equilibrándose. Hoy en día podemos decir que es una epidemia de transmisión heterosexual y la gente que utiliza drogas sigue estando en riesgo independientemente de su sexo. Pero es una epidemia que está afectando fundamentalmente a la población sexualmente activa.

¿Existe algún otro descubrimiento en cuanto a las formas de contagio?
Hay estudios suficientemente claros que demuestran que la infección se da por vía sexual, por compartir jeringas entre la gente que usa drogas y de la madre al hijo.
No hay ningún tipo de contagio por contacto social.

¿Cree que en nuestro país existe una campaña que concientiza a la población a tomar todas las medidas preventivas respecto a esta enfermedad?
Es tema un poco complejo porque cuando se habla de campañas y vemos lo que pasa en otros países, uno piensa que realmente la campaña no es poner carteles en la calle y publicidades en televisión. Creo que en una enfermedad ya sea el SIDA u otra una campaña tiene que ser un tema de educación. Y aquí en Argentina nos quedan algunas asignaturas pendientes con esto. Si estamos de acuerdo que el SIDA es predominantemente de transmisión sexual pensemos cuántos chicos van al colegio a tener una clase de educación sexual. Me parece que más que campaña la palabra es educación y la comunidad se educa en escuelas, no es cierto? Pensemos entonces cómo están nuestros institutos educativos.

En materia de medicamentos, ¿qué tan cerca estamos de tener la vacuna contra el SIDA?
En la comunidad médica hay optimismo porque vemos que de forma muy acelerada comparado con otras enfermedades medicamentos que mejoran los anteriores a pasos muy rápidos. Muchas veces los pacientes nos dicen que seguramente en EEUU ya debe existir la vacuna y no es verdad. En realidad hasta aquí venimos teniendo acceso a tratamientos adecuados para la mayoría de las personas y lo que vemos es como mejora año tras año. Desde que empezamos a usar el AZT en la década del 80 hasta ahora hemos venido mejorando. No ha habido un paso atrás en el tratamiento del SIDA.

¿Le gustaría hacer algún otro comentario?
Particularmente que las personas que estén en la duda de testearse que piensen que pueden haber estado en una situación de riesgo que lo hagan porque pueden hacer mucho por su salud y la persona que ha tenido la desgracia de adquirir el virus que sepa que hay mucho por hacer ya que los tratamientos están disponibles.

Nota realizada en la República Argentina en el Programa Radial "El Portal "
en el mes de Abril del 2003

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