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"Que vuestros corazones florezcan"

Pronunciado el día 3 de Septiembre de 1993, con la ocasión de la asamblea que tuvo lugar para conmemorar el centenario del Parlamento de las Religiones del Mundo



Amma se inclina ante vosotros, encarnaciones del Amor Supremo, que habéis venido hoy aquí. Las palabras no pueden expresar la gratitud que llena el corazón de Amma hacia los organizadores que han dedicado su tiempo y su energía a la realización de esta conferencia altamente benéfica. A pesar de estar viviendo en medio del materialismo actual, ellos han puesto en pié esta conferencia fundada sobre los valores religiosos que son los que dan a la vida soporte y grandeza. Con su trabajo sacrificado y su prodigioso esfuerzo, ellos han dado un ejemplo de servicio desinteresado en el que el mundo podría inspirarse. Ante tal generosidad de corazón Amma no tiene nada que añadir, más que prosternarse con humildad.

No es costumbre de Amma el pronunciar discursos. Sin embargo Amma va a decir algunas palabras nacidas de su propia experiencia de la vida. Amma os pide que la perdonéis los eventuales errores que puedan deslizarse en sus palabras.

La religión es la fe que nos conduce finalmente a realizar que nosotros mismos somos el Dios Todopoderoso y a experimentarlo realmente. Llevar al hombre a la realización de su verdadera naturaleza divina y transformar al ser humano en ser divino, es la finalidad del "Sanatana Dharma", la "religión eterna" de la India, comúnmente llamada "hinduismo". Normalmente nuestras mentes están agitadas por las olas de los pensamientos. Cuando estas olas se calman y desaparecen, el soporte inmóvil que entonces resplandece es la esencia de la religión. Este es el tema principal y el fin de la filosofía no-dualista del "Advaita" (la no dualidad). Este principio inmóvil e inalterable es el fundamento mismo del "Sanatana Dharma". La gran fórmula de las Escrituras: "Aham Bradmasmi" ("Yo soy Brahman, la Conciencia Absoluta"), expresa la experiencia subjetiva del Yo no-dual.

"Yo soy hindú", "yo soy cristiano", "yo soy musulmán", "yo soy ingeniero", "yo soy doctor": así es como la gente habla. El principio sin nombre, sin forma, omnipresente, y común a todos en cuanto "yo" es el "Atman" (el Yo), y el "Braman" (el Absoluto), o "Ishwara" (Dios). Negar la existencia de Dios es negar la propia existencia. Es como decir con la propia lengua "yo no tengo lengua". Dios está presente en cada uno de nosotros, en todos los seres, en todas las cosas. Dios es semejante al espacio. El espacio está en todas las cosas. Dios es semejante al espacio. El espacio está en todas partes. La creación entera existe en el espacio. Imaginemos que nosotros construimos una casa; el espacio existe antes de la construcción de la casa, una vez terminada la casa existe en el interior de ese mismo espacio. Después de la demolición de la casa, el mismo espacio permanece. Dios es como el espacio. El existe inmutable; en el pasado, el presente y el futuro.

Quizás vosotros os preguntéis: "Si Dios es omnipotente, ¿por qué no le veo?" La electricidad no es visible, pero meted el dedo en un enchufe y tendréis la experiencia de su existencia. Del mismo modo, Dios no puede ser conocido más que por la experiencia. Colocaos detrás de un árbol e intentad mirar al sol. Ciertamente no lo veréis. Podríais decir que el árbol ha cubierto al sol, pero eso no es cierto. El sol no puede ser cubierto. Es vuestra vista la que está obstaculizada, por eso no podéis ver el sol. Del mismo modo, aunque Dios está en todas partes, nuestra visión limitada hace que no podamos verle. La actitud centrada en el "yo" y lo "mío", es la que bloquea nuestra visión y aprisiona nuestro espíritu.

El "Sanatana Dharma" no nos pide que creamos en un Dios sentado en un trono dorado por encima de las nubes. Dios no es un ser limitado. Dios es todopoderoso, omnipresente y omnisciente. Dios es el principio de la vida y la luz de la conciencia en nosotros. Dios que es pura Beatitud, es en verdad nuestro propio Ser.

Solo la mente es la causa de la esclavitud y de la liberación del hombre. La religión es el principio que libera la mente de pensamientos, de emociones diversas, y de la dependencia de los objetos exteriores. Ella nos ayuda a alcanzar el estado de libertad eterna o independencia. La actitud de "yo" y "mío" es la que nos hace dependientes. La práctica de los principios de la verdadera religión es el camino que nos lleva a la eliminación del ego.

Nosotros no podemos esperar a encontrar la felicidad y la perfección en el mundo. Sin embargo, la gente pelea sin cesar por encontrarla ahí. A través de los años muchas mujeres se quejan: "Oh Amma! Tengo cuarenta años y aún no me he casado, no he logrado encontrar el compañero que deseaba". Los hombres, por su parte, también se quejan: "Amma, he buscado la esposa de mis sueños, pero no he podido encontrarla". Y ellos pierden la esperanza y se sienten abatidos, esto hace que Amma se acuerde de una historia:

Un día dos amigos se encontraron en un restaurante. Uno le dijo al otro que pronto se iba a casar, y le invitó a su boda. Al mismo tiempo le preguntó si no había pensado él también en casarse. "Si", respondió el amigo, "deseaba ardientemente casarme y me puse a la búsqueda de la mujer perfecta. Encontré una en España, era bella, inteligente y estaba interesada por la espiritualidad, pero era totalmente inculta, de modo que no podía pensar en hacerle mi esposa. En Corea encontré otra, era bella, inteligente y tenía al mismo tiempo una gran cultura mundana y espiritual, pero me era imposible comunicarme con ella. Así que seguí con mi búsqueda. Finalmente encontré en Afganistán la mujer de mis sueños. Era perfecta desde todos los puntos de vista, e incluso podía comunicarme con ella". El amigo, interrumpiéndole le preguntó: "¿Te casaste con ella?" "No", respondió el otro. "¿Y por qué no?" volvió a preguntar. "Porque ella también buscaba al marido perfecto".

¿De qué tienen sed los seres humanos? De felicidad y de paz, ¿no es cierto? La gente corre de un lado a otro buscando la paz de espíritu. Pero la paz y la tranquilidad han desaparecido de la faz de la tierra. Nosotros somos muy entusiastas cuando se trata de alcanzar el mundo exterior y todos sus placeres materiales. Mientras tanto el mundo interior ha llegado a ser un verdadero infierno. Las comodidades materiales del mundo moderno son más que suficientes. Los coches o los alojamientos climatizados no faltan, éstos están disponibles en todas partes del planeta pero que tristeza ver que la gente quienes viven allí no encuentran nunca ésta paz de espíritu. No pueden dormir sin recurrir a somníferos. La agitación y la tensión de la mente han llegado a ser tan incontrolables, tan insostenibles, que muchas personas se suicidan incluso aún viviendo con un gran lujo en esas habitaciones climatizadas. Aquellos quienes se muestran tan deseosas de instalar el aire acondicionado en su coche o en su casa, deberían hacer esfuerzos por climatizar su propia mente. Esto es lo que realmente se necesita para alcanzar la verdadera felicidad.

Estar contento y feliz depende solamente de la mente, no de los objetos ni de las circunstancias exteriores. La felicidad en realidad depende del dominio de sí mismo. Tanto el paraíso como el infierno son creados por la propia mente. Incluso el más sublime de los paraísos se transforma en un infierno si la mente está agitada; mientras que el peor de los infiernos llegará a ser una morada maravillosa para un ser que esté dotado con una mente apacible y relajada. La religión es la ciencia que nos enseña cómo vivir una vida feliz y contenta aún viviendo en este mundo diverso.




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