Suscribite Entrevistas


parejas

CÓMO HACER PARA RELACIONARNOS MEJOR



Cuando nuestras conductas nos perjudican, cuando nuestros pensamientos se vuelven contra nosotros y nos persiguen, ¿podemos liberarnos de ellos?
Es difícil y lleva tiempo modificar por lo menos en parte nuestro modo de ser, fijado a través del tiempo y desarrollado hasta anquilosarse en muchos casos. Sin embargo hay instantes de nuestra vida en que nos muestran claramente que en algunos aspectos no deberíamos ser como somos, pues ello nos lleva a actuar negativamente y en nuestro propio perjuicio.
Siempre se dice que debemos aprender a aceptarnos; estoy de acuerdo con ello. Al aceptarme como soy puedo comprenderme; y al comprenderme puedo orientar mis impulsos y mis reacciones en beneficio de mi salud física y psicológica. ¡Claro que en ese sentido es bueno aceptarse como uno es!
Aceptarnos como somos implica valorizarnos como personas y fortalecer la autoestima. Sin embargo, en algunos casos, esa aparente aceptación puede ser en realidad el resultado de la resignación. "Soy como soy", diremos entonces, "no voy a cambiar". ¿Y si ese "soy como soy" me perjudica?

Vida de relación
La vida de relación nos da la medida de nuestras virtudes y de nuestras carencias. Pero la vida de relación implica no sólo la que mantenemos con los demás sino con nosotros mismos. En general prestamos más atención a las opiniones ajenas que a las propias. Y a la inquietud por conocer la opinión que los demás puedan tener de uno, deberíamos anteponer, trabajo de introspección mediante, estas otras preocupaciones: ¿Cómo me veo? ¿Cómo me juzgo? ¿Qué me gustaría conseguir? ¿Por qué no logro mis objetivos? ¿Estoy conforme con mi vida? ¿Soy feliz? ¿A qué me animo? ¿A qué le temo?
Tengamos en cuenta que la condición para mantener una buena relación con los demás depende de que tengamos una relación sana con nosotros mismos. Si mi autoestima, por ejemplo, anda por el suelo, no puedo pretender que los demás me vean o me crean un triunfador seguro de sí. Si me siento malo, feo o incompetente, no sólo transmitiré esa misma creencia para que los demás la adopten sino que hasta seré capaz, con mis actitudes, de reafirmarles que soy así y que por lo tanto no me deben aceptar sino rechazar.
Quizás estos ejemplos puedan parecer simplistas. En realidad lo son, pero sirven para que entendamos que ciertos mecanismos, no tan claros ni tan evidentes como éstos, nos cierran el camino hacia una vida sana y en plenitud.
Hablé de introspección; convengamos en que a veces estamos tan confundidos y desorientados que nos resulta imposible arribar a una explicación clara sobre lo que ocurre en nuestro interior. Percibimos los resultados, pero no las causas. ¿Qué hice para merecer esto?, nos preguntamos angustiados ante un fracaso en el trabajo o en el amor; ¿en qué me equivoqué; por qué no pude actuar de otra manera? No siempre es fácil hallar respuesta a tales interrogantes.
Y sin embargo la respuesta existe.

Cambiando las conductas
En este artículo quiero hablar de un tipo de conducta que se vuelve en contra de nosotros, como es el caso de ese desencadenamiento de pensamientos que a veces nos asaltan absurdamente y que nos dominan sin que los podamos evitar ni controlar hasta que terminamos siendo esclavos -y víctimas- de las fantasías más exageradas.
Estamos esperando a alguien, a nuestra pareja, por ejemplo. Por una razón que desconocemos, esa persona se atrasa. Pasan quince minutos, media hora, y por más que nos impacientamos y nos ponemos cada vez más nerviosos e intranquilos, no aparece. Hacemos un esfuerzo pero no podemos evitar una secuencia de ideas cada vez más funestas, que van cobrando dramaticidad a medida que el tiempo avanza. Las preguntas nos atormentan: ¿Habrá tenido un accidente? ¿Habrá encontrado otro amor y me estará traicionando? ¿Querrá dejarme y no se animó a decírmelo? ¿Ya no le gusto más? ¿Se aburre conmigo?
A primera vista podríamos suponer que la aparición de estas aprehensiones se deben pura y exclusivamente a la tardanza de la persona que esperamos. Más profundamente debemos sin embargo advertir que dependen exclusivamente del sujeto que los tiene y no del hecho objetivo en sí. Ante un mismo estímulo (como es el de la tardanza en este caso) no todas las personas van a suponer lo mismo, dependerá del mundo emocional de cada uno y de los modelos de pensamiento que rigen su vida y la condicionan. Una personalidad melancólica y depresiva, con muy poca autoestima, no necesita de ninguna situación demasiado especial para generar pensamientos de la índole señalada. Sin embargo, en mayor o menor medida, todos estamos capacitados para modificar la forma de captar y juzgar los hechos que nos afectan.
Cuando un suceso nos conmociona, ese suceso pasa a ocupar la totalidad de nuestra mente, generándose una avalancha de pensamientos. Estos pensamientos afectarán nuestro estado de ánimo e incidirán sobre nuestra forma de reaccionar y de actuar. Si logramos cambiar la forma de pensar cambiará también nuestra conducta a seguir, pues nos permitirá reinterpretar los hechos y no caer necesariamente en la trampa de los pensamientos negativos. Es posible lograrlo porque al interpretar y juzgar un acontecimiento, lo que estamos haciendo es una introspección, es decir que nos estamos comunicando con nosotros mismos. Ese contacto con nuestro interior y ese análisis de nuestros pensamientos es lo que en definitiva nos permitirá cambiar la conducta. En lugar de dejarnos llevar por los pensamientos que nos surgen involuntariamente y en sucesión casi arrolladora, y en lugar de aceptarlos como válidos, podemos ser capaces de tomar distancias y de advertir su falta de racionalidad. Esto significa que si logramos reemplazar nuestros modelos negativos de pensamiento por otros positivos y más ajustados a la realidad, también nuestra conducta y nuestro mundo emotivo cambiarán.
Es cierto también que esos modelos negativos de pensamiento no nos surgen de la noche a la mañana sino que son el producto de pautas y consignas fijadas desde muy atrás en nosotros, pero la mente tiene capacidad de reacción; conocer sus mecanismos obrará en bien de nuestra salud.
En un próximo artículo volveré sobre estos temas y daré más pautas para mostrar cómo podemos lograr el autocontrol, cambiar modelos de pensamiento y modificar la conducta.



Buscando Pareja
Culpas compartidas; peleas y sometimiento
Decidámonos a cambiar
El Amor en el encuentro
El dolor de la separación
El peligro de idealizar exageradamente
La difícil decisión de tener que decir adiós
La razón y los afectos
¿Me aman o me esclavizan?
Mujeres adictas
Penas de amor
¿Por qué no soy feliz con mi pareja
¿Quién tiene la culpa de lo que nos pasa?
Relaciones adictivas
Relacionarnos mejor
Relaciones de pareja imposibles









contáctenos

tel: (+5411) 4783-9343
tel ip: (011) 6009-9190
sms: 011-3660-0048
ventas@mantra.com.ar


lun. a vie.
8 a 20 hs.


volver a mantra
www.mantra.com.ar