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Diagrama de I Ching

El I Ching como manual
para el desarrollo personal



Para toda persona vinculada a los ritmos de la naturaleza, el tiempo está siempre ligado a una cualidad. Cada estación permite ciertas actividades, hace posible ciertos resultados e impide otros.
El ser humano es un tipo de flor. Y, así como cada especie se desplegará en un tiempo presiso y bajo determinadas condiciones, nosotros también. Hay plantitas que florecen en climas fríos y otras en momentos cálidos. Ese es su tiempo.
Pero también sabemos que las cosechas no dependen solo de la sucesión de las estaciones, sino de lo que hemos sembrado.

En La modestia, (hexagrama 15) el I Ching nos dice: "...Los destinos se guían por leyes fijas que actúan y se cumplen con necesariedad. El hombre, empero, tiene en sus manos el recurso de configurar su destino, y su éxito en ello depende de si se expone mediante comportamiento al influjo de las fuerzas cargadas de bendición o destrucción."

Podemos decir que las lluvias incentivan tanto al trigo como los yuyales. Sus complejas cualidades activan arquetipos diferentes al mismo tiempo. Y cual de ellos se impondrá depende de nuestro estado de conciencia.
Es por eso que la utilidad del I Ching, no radica en su supuesto conocimiento del futuro. Sino en ayudarnos a comprender los cambios de cualidad que se producen en el presente, y cómo orientarnos, a través de ellas, en el camino de nuestro desarrollo.

La segunda línea de El entusiasmo (hexagrama 16) nos aconseja ser consiente de los movimientos en su fase germinal: "...Los gérmenes son el primer comienzo imperceptible del movimiento, aquello que primero se muestra como señal de de ventura (y de desventura). El noble ve los gérmenes e inmediatamente actúa. No se le ocurre aguardar un día entero..."

Cuando se conocen las leyes del cambio, estos pueden percibirce con anticipación. Las modificaciones son las tendencias imperceptiblemente divergentes que se tornan visibles y provocan transformaciones cuando llegan a determinado punto (esto podemos verlo en las líneas mutantes).

Para poder percibir las semillas de de una situación el I Ching nos enseña a mantener la calma y aquietar nuestro corazón en El Aquietamiento, La Montaña (Hexagrama 52). El Dictamen dice: "Una vez que el hombre ha logrado aquietarse así, en su interior, puede dirigirse hacia el mundo externo. Ya no verá en él la lucha y el torbellino de los seres individuales, y será dueño de la verdadera quietud necesaria parea comprender las grandes leyes del acontecer universal y el modo de actuar como corresponde. El que actúe partiendo de esta posición abismal no cometerá falla."

Cuando comprendemos lo que sucede, podemos abrimos a la posibilidad de realizar nuevos movimientos, cargados de creatividad, evitar dolores innecesarios y deshacernos de ilusiones.

En La espera (Hexagrama 5) podemos observar que: "...Únicamente cuando uno es capaz de mirar las cosas de frente y verlas como son sin ninguna clase de autoengaño ni ilusión, va desarrollándose a partir de los acontecimientos la claridad que permite reconocer el camino del éxito."

El dictamen de El pozo de agua (Hexagrama 48) expone como uno trabaja en la formación de su ser y lo plantea como "una fuente inagotable de la naturaleza divina de la esencia humana." El sentido de El Pozo de Agua es nutrir, tanto a la sociedad como a los seres individuales. Bebiendo del agua que contiene, dado que se encuentra disponible a todos los que se acercan a él , se alimenta el espíritu. Poniéndo en contacto a los hombres con el "Agua Viva".
"El Agua viva" a la que se refiere este hexagrama, en el lenguaje antiguo significa "Verdad viviente". Es lo que hace que el hombre mire hacia adentro, en su interior, refiriéndose a lo que una persona, o grupo social, comprende y siente de si mismo, para poder dirigirse a su próxima etapa de evolución.

Las distintas líneas, del mismo hexagrama, nos muestra en qué situación o momento nos encontramos en referencia a nuestro desarrollo personal, nuestras creencias o a la relación que tenemos con nosotros mismos.
Este Signo pertenece al grupo de hexagramas que, junto a Las comisuras de la Boca (Hexagrama 27), La Espera (Hexagrama 5) y El Caldero (Hexagrama 50) se encuentran relacionados con la alimentación. Refiriéndose principalmente a la alimentación espiritual, ademas de la física.
En Las Comisuras de la Boca (hexagrama 27) el I Ching hace referencia a las ideas o creencias que alimentamos o que tenemos en cuenta para determinar y conducir nuestra vida. Habla de cómo nos expresamos y a que adherimos "así el silencio hace que las palabras que salen de nuestra boca no sobrepasen la justa medida y que tampoco sobrepase la justa medida el alimento que entra por la boca. De este modo se cultiva el carácter."

En La Dificultad Inicial (hexagrama 3) el I Ching nos recuerda que si salimos a cazar, en un bosque desconocido, sin una guía (refiriéndose al sabio) nos perderemos.
Al consultar el I Ching de forma regular nos familiarizamos con su lenguaje. Paulatinamente conseguimos la claridad necesaria para que nos guíe a través de los tiempos confusos de nuestra vida.
De esta forma comenzamos a ser consientes de nuestro intuitivo conocimiento del Tao (sentido) como principio unificador. Este es un proceso lento y en su recorrido nos encontraremos con distintas instancias, algunas alegres y otras no tanto. De esta forma el I Ching nos anima a continuar cuando en el comentario de la quinta líneas de El Seguimiento (hexagrama 17) nos dice: "Todo hombre debe tener algo a lo cual seguir, algo que le sirva de estrella orientadora. Quien con convicción va en pos de lo bello y lo bueno, podrá sentirse fortalecido por esta sentencia."


El crecimiento personal es como ir quitándonos capas de ropa de encima. Si estamos demasiado arropados nos costara movernos con agilidad.
El exceso de ropa que dificulta nuestro movimiento, son aquellas creencias, pactos o acuerdos que realizamos con nosotros mismos, y nos hacen responder a los acontecimientos de nuestra vida de una manera rígida, determinada o programada.

Cuando decimos "Siempre me pasa lo mismo" es porque siempre respondemos de la misma forma o desde el mismo punto de vista a los acontecimientos que nos rodean. Seguramente en un principio, nos sentiremos tan expuestos al riesgo como al frío. Pero en la medida que comenzamos a movernos con menos peso, deshaciendonos de viejos mandatos y creencias, nos volvemos más ágiles y flexibles con la mente abierta y desestructurada.

De esa manera vamos entrando en calor comenzamos a desplegarnos, dando respuestas nuevas, más creativas y por lógica consecuencia los resultados o las respuestas comienzan a ser otras.


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¿Qué es el I Ching?









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