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runas

RUNAS



El momento histórico en la creación de las runas es análogo al mito teutónico de la creación de la vida. Dos corrientes culturales, una del norte otra del sur, coincidieron y se mezclaron. De su encuentro las runas crecieron igual que un árbol.
Con el tiempo, de la primitiva planta se desprendieron semillas, y otros árboles (léase otros alfabetos rúnicos) echaron raíces en diferentes tierras.
La corriente norte, padre de las runas, era sobrenatural. Siglos antes del nacimiento de Cristo, las tribus germánicas habían usado símbolos como ayuda para la magia.
Algunos de estos símbolos se han conservado en tallas hechas de roca cuyo nombre técnico es "hallristingar". Son expresiones simples y poderosas de las fuerzas básicas de la naturaleza. La simplicidad de las tallas sugiere que existían ya en tiempos ancestrales, mucho antes de ser grabadas.
Para representar la fuerza del sol, por ejemplo, con sólo unas pocas líneas, se necesita una serie de pasos lógicos. Primeramente, el hombre primitivo mirando al sol, lo que debe generalizar como una fuente de calor y vida. Entonces debe relacionar sus cualidades, brillo, forma color, movimiento, con otros fenómenos naturales con el fin de separar sus características únicas que le son inherentes.
Las estrellas brillan pero no tienen disco. La luna es un disco, pero no caliente. El grano maduro es amarillo pero tiene vida, pero ni es algo radiante ni circular.
Habiendo abstraído los componentes físicos que representan el sentido intrínseco del sol, así, dichos elementos deben ser reducidos a aquellos que puedan ser útiles a la magia y después representados gráficamente.
No se trata de un proceso elaborado minuciosamente, sino de trabajo de generaciones. Aunque los pétreos símbolos tenían probablemente funciones y nombres individuales, no hay ninguna prueba de que se usaran para escribir.
A las tribus nómadas germanas no les habría sido muy útil el lenguaje escrito. Si en algún momento desarrollaron su propio modo de escribir, no ha sobrevivido ningún ejemplo que pueda probarlo. La corriente del sur, madre de las runas, fue el alfabeto etrusco y a un nivel menor el latino.
Los etruscos eran una fuerte raza de emprendedores manufactureros y comerciantes asentados en el norte de Italia. En un momento llegaron a los Alpes desde el norte. Para cuando las runas hicieron su aparición, hacia el 500 A.C., ya se habían mezclado con pueblos del este y establecido una floreciente civilización que rivalizaba con Grecia. La Grecia de aquel momento miraba a Roma como una colonia etrusca.
Para el chaman germano los símbolos etruscos serían como tantos otros símbolos mágicos. Todos los magos ansían ampliar su repertorio de conocimientos. Algún tiempo después que las letras etruscas se mezclaran con los símbolos germánicos, los sacerdotes de los germanos adoptaron el concepto de lengua escrita. No querían abandonar los viejos símbolos, tan familiares; por el otro lado, había sonidos en la lengua germánica que no existían en etrusco.
Tuvo lugar un período de amalgama en que los caracteres más importantes viejos y nuevos se fundieron para crear el "futhark" alemán de 24 letras.

La forma de las runas estaba determinada por la forma de vida de los pueblos que la usaban. Los germanos no poseían instrumento de escritura en los primeros tiempos.


Debido a que se cambiaban de lugar constantemente, nunca grababan runas sobre piedra, o sea sobre una base regular, porque las piedras eran demasiado pesadas para transportarlas. Tampoco se podían escribir sobre materiales que resultasen costosos salvo en ocasiones especiales, ya que muchas veces estas gentes tendían a deshacerse de las inscripciones durante el camino. En consecuencia se les dotó de una forma que permitía el que se pudieran grabar con un cuchillo, un hacha, la punta de una flecha o cualquier otro objeto afilado, en ramitas de árboles.

Todos los trazos en el "futhark" original son verticales o diagonales. Grabados sobre un tronco destacarían sin ser eclipsados por grietas ni por vetas considerables. Si se graban en dirección contraria a la veta, no había peligro que la base de madera se hendiera. Se rodaban las ramas suavemente bajo la hoja de un cuchillo para producir en pocos minutos varias runas vistosas y atractivas. El contraste entre la oscura corteza y la madera más clara de debajo permitían que las runas se distinguieran con facilidad.
Pocas de estas varillas toscas han llegado hasta nosotros por la simple razón para la que se concebían, deshacerse de ellas después de haber sido usadas. Incluso fueron deliberadamente destruidas como parte del ritual mágico. Han sobrevivido aquellas escritas por soldados para infundir poder a sus armas, joyas con hechizos inscriptos, amuletos con funciones protectoras, monedas, epitafios sobre roca para destacar tumbas o bien lugares importantes. Todas estas inscripciones se hicieron bien entrada la era cristiana, cuando los pueblos teutónicos ya se habían asentado.

El cristianismo, al extender sus dominios sobre Europa, trajo consigo la lengua latina y los clérigos para enseñarla. Las runas nunca constituyeron un medio ordinario para la escritura. Se usaban como motivo decorativo y ocasionalmente servían de tema central en torno al cual se creaban acertijos. Solamente en el norte adquirieron forma cursiva, simplificada para que pudieran ser apuntadas con rapidez. La escritura rúnica cursiva es como la taquigrafía, ininteligible para el ojo no acostumbrado a ella, pero no así para los ingleses, galeses e irlandeses y en menor grado Escandinavia.









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