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Las Cuatro Claves del Ser


Lo primero que voy a mencionar al respecto es que el éxito como tal no existe, sino que lo que se presenta como éxito, es el resultado esperado por uno mismo, un grupo de personas o la sociedad misma.
Esta tendencia simplifica todo el proceso por el cual el Ser Humano desarrolla su constante búsqueda. Esta reducción de la realidad produce que la percepción de nosotros mismos quede disminuída y por lo tanto minimizadas nuestras mejores intenciones. Así las cosas, lo primero es identificar las necesidades desde los cuatro campos esenciales hacia los que la persona se proyecta, a saber:

El campo físico: aquí debe incluirse todo lo relacionado con lo material para armonizar nuestro cuerpo.
Como ejemplo puede ser ejercicios, yoga, dieta, descanso, ropa. Pero también aquello relacionado con nuestros hogares y su arreglo o cambio, nuestro transporte. Es decir todo aquello que nuestro cuerpo necesita para estar bien, incluído el dinero.
El campo emocional y social: se trata de las relaciones con nosotros mismos, con nuestra pareja, con la familia, con mi grupo de amigos y conocidos. Como se desarrollan, si son satisfactorias, si me sirven.
El campo material y profesional: en este punto debo desarrollar un balance de mis deseos de progreso y de las relaciones que se hayan establecido en el pasado y de las que quiera establecer en el futuro.
El campo espiritual: es donde tendremos la oportunidad de encontrar nuestro centro, y el que nos permitirá optimizar y enriquecer nuestra energía desde la certeza de obrar según un orden superior y propio a la vez.
Con el reconocimiento completo recién estaremos en condiciones de empezar. Cada uno de esos campos nos conectará entonces con las Cuatro Claves del Ser: vitalidad, sentido, coherencia y autoestima.
De la forma en que estos capítulos se entrelacen, residirá buena parte de la fortaleza de nuestros procesos de vida.
Cuando el sentido se establece desde lo querido o deseado para bien mío y el de otros, entonces es posible conectarnos con el plano de las realizaciones. La realización es una obra personal que se hizo de acuerdo a un objetivo, entendido esto como estado deseado a alcanzar.
Si esta meta no es explícita y se disfruta el hacer sin más, entonces estaremos frente a una persona de tipo artística que realiza sin saber él para qué, porque está esencialmente seguro de sí y de la conexión con su sentido.
Si en cambio la persona es de tipo racional es bueno que interponga un objetivo explícito para que la realización pueda ser evaluada por partes e ir estableciendo un sistema de conexión entre la obra y el destino.
En este contexto, el desarrollo de cada circunstancia o hecho es tan dinámico que, si no se disfruta el proceso, poco importa el resultado de la obra, cualquiera que éste sea. Así las cosas, todos podemos ser un poco artistas y racionales a la vez. Este enfoque nos Centra y nos lanza al exterior Unidos.
Por tanto con Fe.
Finalmente y para no abrumar se trata de explicar que éxito y fracaso son los aspectos de detalles, lo importante es nuestra armonía con el proceso.
Dicho de otro modo es como en el juego de la vida, en donde lo importante es jugar. No hacerlo, es sencillamente no vivir. La esencia, es la calidad de nuestro tiempo y de nuestras relaciones y no un simple resultado pintado de éxito o fracaso.

Lic. Raúl Miranda
desde Buenos Aires, Argentina









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