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LA MUERTE ES ARMONIA Y BELLEZA



Al morir un ser querido se entremezclan en nuestros corazones sentimientos de tristeza, nostalgia e impotencia, pero el que más genera desasosiego y vacío es la nostalgia de no sentir la voz cálida y de aliento del ser amado que se encuentra en la pascua del Señor. Intentar aceptar la perdida repentina de un ser amado es algo de difícil comprensión y asimilación.
La muerte, en la mayoría de los casos, produce: miedo, desconcierto y perdida de rumbo, por eso es importante buscar en esta etapa del camino algo que nos sirva de consuelo y sosiego para acallar el dolor por el que está pasando el corazón, algo que nos ayude a reencontrar el camino después de esta caída, algo como: lecturas, oraciones o visitas etc.
De acuerdo a esta percepción, me di a la tarea de buscar una lectura que llenara el vacío por el cual tu corazón se encuentra pasando, pero me encontraba equivocado, descubrí que no puedo buscar consolar a alguien con mis palabras o con mi presencia, porque el único consuelo esta en tu corazón, donde habita la maravilla escondida que se manifiesta en las mariposas, en las flores de tus ojos, y en tu hermosa risa cotidiana y diaria. Sin embargo, voy a expresarles lo que pienso de la muerte, inspirándome en mis muertos, pues considero que es la mejor manera de acompañarte en estos momentos de vacío y soledad.
La muerte, como el nacimiento y el amor, son nuestros misterios comunes, son aquellos vínculos que nos unen a todos, y que se unen entre sí, porque es imposible concebir la muerte, sin la vida y ésta sin el amor y viceversa, por esto considero que la muerte de los seres que amamos nos llevan a comprometernos más con la vida, pues ciertamente es por ellos por quienes existimos, su única razón de ser, fue el que nosotros estuviéramos aquí, ahora y que fuéramos lo que hoy hemos logrado ser, pues si su senda en el amor término, la nuestra apenas hoy comienza.
Todos ellos, nuestros muertos, han aportado en mayor o menor cantidad: sudor, amor, agua y luz, para que aquella semilla que se llamábamos bebe, niño(a) y adolescente, adulta(o)... creciera y llegara a ser lo que hoy es: "Una persona comprometida con la búsqueda permanente de lograr expresar la esencia misma de la vida", esa esencia que vivía en ellos, en nuestros muertos, esa esencia que llamamos ternura, paciencia, entrega o genéricamente AMOR.
Esa esencia que inhabita en nosotros, en nuestra sangre, que se traduce en amar con el alma y el corazón, que nos obliga a exponer fielmente la filosofía de vida que los caracterizo cuando aún se encontraban entre nosotros. Si tocamos el tema de la muerte y la igualamos sólo al sufrimiento que produce la perdida de ese ser amado, es tonto y sin sentido.
Hablar de muerte, es maravilloso cuando encontramos cuál fue el verdadero significado de la existencia de ese ser que tanto amamos y, que hoy nos acompaña desde nuestros corazones. Ciertamente el sentimiento de vacío y de dolor que deja la partida de ese ser amado es explicable y difícilmente aceptado cuando lo vemos con los ojos de la conciencia y no con los del corazón. Si lográramos ver con los ojos del corazón encontraríamos que esa partida no es tan grave, pues ellos aún habitan en nuestro corazón y creo que es precisamente por esto que es tan difícil encontrarlos; por esto nos hacen ¡Tanta falta!, pues mirar dentro de nuestros corazones es la labor más complicada asignada al ser humano, ya que la belleza que él encierra nos vislumbra hasta el punto de dejarnos ciegos con tan sólo asomarnos por la más pequeña de sus ventanas.
La muerte, considero, es un momento de emprender el camino hacia la armonía total, es un momento de ganancia, de ruptura con todos los limites, es un llegar a ese irresistible momento de paz al lado de aquel que nos creo, no importa como quieras llamarle.
Si lográramos tan sólo comprender la muerte como un pasaje momentáneo hacia esa armonía, no lloraríamos a nuestros muertos, celebraríamos su muerte.
Tal vez, no podamos oír hoy esa armonía, tal vez, la oigamos incluso como un silencio vasto en el vacío. Pero la vastedad no es vacía, es una presencia activa de aquel que llamamos infinito amor.
Por todas estas apreciaciones la invitación, que hoy me atrevo a hacerles, buscando humildemente, llevarles un mensaje de luz para su corazón adolorido, es a que observen con atención el interior del corazón, si lo contemplan con delicadeza y con amor, lograrán encontrar lo que allí habita desde hace mucho tiempo, inclusive desde antes de que nacieras.
Si ves con claridad allí, cerquita, están todos nuestros antepasados y todos los seres que amamos! ESTAN ALLÍ, NO LO DUDES!, se encuentran allí desde aquella primera caricia que nos regalaron cuando nacimos o aquella sonrisa dada de corazón cuando nos conocieron. Oh... ¿Cuántas veces no han sentido que el corazón agitado te habla? ¿Cuántas veces han actuado y les han dicho que tan parecido a X o Y persona, que ya no nos acompaña y que inclusive no tuviste la fortuna de conocer?.
Esto es porque con seguridad se encuentran allí, desde su primer aliento de vida, hasta el último recuerdo que nos dejaron antes de morir, entonces ¿ porqué no agradecer al Señor por haberme dado la oportunidad de ser la continuación divina de ese ser que hoy nos ha dejado de cuerpo, pero que su esencia sigue viva en mi? Viva en cada mirada, en cada acto, en cada movimiento e inclusive en el sentido que le doy hoy a mi vida. Es normal que nos duela dejar de escuchar su voz, de sentir su mirada vigilante y amorosa, dejar de....... sencillamente........... sentirlos en toda la grandeza de su ser.
No es mi fin con este escrito, criticar o cuestionar los sentimientos de dolor y vacío que se producen con la muerte de un ser amado, porque son originales y bellos ya que nacen del infinito amor que sentimos por otro ser humano que tuvimos la fortuna de tener a nuestro lado y de amarlo.
La propuesta que hoy les hago no es para que dejes tu tristeza a un lado, como si nada hubiera pasado, porque ha pasado algo, algo... que duele además. Mi convocatoria es para seguir siendo ese ser que amamos, es darle una razón de ser a su muerte, a toda su existencia y a su paso por el mundo, es creer de corazón, que realmente dejó semillas sembradas en nosotros para una existencia eterna en la vida misma de cada uno. En un libro de Mario López leí la siguiente frase, que considero apropiada traerla a colación, pensando, en el enamoramiento que generan esos seres que aún amamos, pues habitan en nuestros corazones, y en el mismo amor que nos inspiran, aunque no nos acompañan de cuerpo presente: "No le preguntes a tu Corazón cómo se enamoró de esa manera. Sólo dale gracias a tus ojos por haber transmitido así sus imágenes".
Para finalizar solo me resta decirles que, por favor nunca duden del amor que habita en sus corazones ya que en él están vivos y de cuerpo presente los seres que nos abandonaron.


La muerte es armonia y belleza









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