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![]() UN MENSAJE DE LA SELVA Un mercader persa había conseguido un ejemplar de una especia rarísima de ave. El pájaro estaba acostumbrado a la libertad, y la vida enjaulado le resultaba muy penosa. El mercader le cojió cariño al ave, y decidió aliviar su cautiverio. Le propuso que expresara un deseo y se lo consedería inmediatamente. Por supuesto, el ave no podía pedir la libertad.
- Este es mi deseo. Quiero que vayas a la selva, y cuando encuentres a uno de mi especie, le cuentes la penosa situación en la que me hayo. Solo tienes que decirle que estoy enjaulado. Nada más. Luego debes contarme su reacción. El mercader se dirijió a la selva, y después de mucho buscar descubrió otro ejemplar de esa rarísima especie. - Pájaro, por favor ven aquí. No temas no quiero capturarte. Solo quiero cumplir el deseo de un semejante tuyo. Me ha encargado que te anuncie que un hermano tuyo está enjaulado en mi casa. Su mayor deseo era que te lo hiciera saber.
En cuanto escuchó esta palabras, el ave cayó desplomada. ¿Estaba muerta?. Parecía que la vida le había abandonado de pronto.
"Probablemente la muerte de un semejante suyo le ha causado una profunda impresión. He cometido un error. No tenía que haber enjaulado a un pájaro tan sensible. Habría hecho mejor dejándolo en libertad.
El mercader abrió la jaula y sacó al prisionero, que estaba completamente inerte. - Ahora entenderás porque mi hermano, en la selva, cayó desplomado cuando le dijiste que yo estaba enjaulado. Gracias a él puedo huir y volar libre por el cielo. Fue él quien me sugirió lo que debía hacer: simular que estaba muerto. El ave saludó a su carcelero, que le seguía con la mirada estupefacto.
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