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homeopatia


COINCIDENCIAS Y DISIDENCIAS



Coincidencias

Hahmemann murió a los 88 años; Freud, a los 83. Ambos fueron longevos. A los trece años de la muerte de Hahnemann nace Freud. Los dos tuvieron una formación alopática tradicional y una gran predisposición par comprender las dolencias del hombre. Por lo que sintieron enormes contradicciones acerca de las herramientas terapéuticas de las que disponían en el arte de curar. En el caso de Hahnemann, la medicina clásica le ofrecía la sangría como solución al as dolencias del cuerpo; en el caso de Freud, la psiquiatría clásica le daba el electroshock y las curas termales como únicos elementos para las curaciones psicológicas. Tanto la medicina como la psiquiatría clásicas cabalgaban sobre el concepto de lo orgánico y la herencia como la piedra fundamental de la que partían todas las patologías.
Hahnemann y Freud rompieron con la medicina y la psiquiatría del momento a la edad de 40 años, es decir, a la mitad de su propia vida (¿en la crisis de la mediana edad, como un acto de independencia de los padres formadores?). Ambos pensaron que le hombre era una unidad psicosomática, que el componente constitucional y hereditario era una parte de él y que la amplia mayoría de las vicisitudes y de las dolencias físicas y psíquicas se expresaban sobre ese mosaico y podrían ser revertidas en la medida en que se expresaran. En el caso del psicoanálisis significaba hacer consciente lo inconsciente; en el de la homeopatía era ir a la causa y no al efecto, dirigirse a lo más profundo. Ambos coincidieron en que lo psicológico originaba y determinaba las características de las dolencias; en el psicoanálisis, en el campo psíquico; en la homeopatía, en el físico.
Las dos teorías tienen en común la experimentación en el hombre sano. El psicoanálisis, en el aquí y ahora generado entre el paciente y el terapeuta, recreando lo que sucediera allá lejos y hace tiempo; la homeopatía, con la ingesta de un remedio que en un hombre sano produce una enfermedad artificial exagerada (patogenesia) con las mismas características de los síntomas que presenta el paciente enfermo. Esta patogenesia sería el equivalente de lo que recrea el terapeuta en el consultorio con el paciente, intentando hacer consciente lo inconsciente. El terapeuta está sano, y el paciente viene con una teoría de su historia; el vínculo se va contagiando de emociones similares a como el sujeto relata que fue el conflicto en su historia (patogenesia: transferencia-contratransferencia). El equivalente al remedio homeopático es en el psicoanálisis el gran poder de la palabra y la carga de energía que ésta contiene.
Ambas teorías coinciden en la concepción energética del ser humano: la teoría homeopática conceptualiza que la enfermedad es una alteración de la fuerza vital, la teoría psicoanalítica habla de energía psíquica. La concepción acerca de los miasmas, como aporte fundamental de la medicina hahnemanniana, podría ser encontrada en la conceptualización que hace la teoría freudiana con respecto a las series complementarias más lo constitucional como mosaico fundante sobre el cual se construye, en el primer caso la vida física a partir del nacimiento, y en el segundo caso la vida psíquica del individuo.
Ambas teorías sostienen que la curación no es sintomática sino que se realiza a través de un proceso profundo, evolutivo y característico a través del tiempo. Las dos acuerdan también que el remedio que ayuda a la curación se debe ingerir con una frecuencia determinada, en un tiempo no limitado y estando siempre advertido de incluir modificaciones conceptuales si las necesidades lo requieren (cambio de remedios, cambio de roles).

Disidencias
Así como el hombre es impredecible, también lo son sus conductas. Tanto la homeopatía como el psicoanálisis postulan que no hay que suprimir-reprimir, sino permitir que la curación fluya de adentro hacia fuera. Ambas postulan que no se deben usar sustancias químicas pues no son naturales para el hombre. Las dos sostienen, como ya nadie duda después del "revolucionario" Einstein, que materia y energía son lo mismo, y que por lo tanto la enfermedad es un desequilibrio energético que sólo puede ser revertido a través de una medicina que contenga este concepto.
Es posible pensar que la homeopatía desarrolla toda una concepción energética y humana del hombre y que el psicoanálisis presta su apoyo desde una concepción teórica similar que considera al hombre como un todo, donde lo importante no es el síntoma (por ejemplo, la angustia) sino su origen; sin embargo, la relación no parece fácil de aceptar. En psicoanálisis, cuando llega la necesidad de medicar a un paciente se elige la alopatía (supresora y represora de síntomas) y a través de hipnóticos, antidepresivos y otros medicamentos se logra que desaparezca el insomnio, la depresión, etc. Es decir, se olvida la causa y se intenta resolver sus efectos; en ese momento, al elegir el medicamento, es donde se produce la contradicción. Es allí donde este mensaje tiene sentido: existe una medicina que a través de la ingesta de sustancias no químicas, no es represora, que va a la causa y no al efecto, que puede hermanarse con el psicoanálisis y ofrecer una herramienta maravillosa para equilibrar al paciente a partir del punto de desarmonía del que partió; esta medicina aplicada en psiquiatría es la homeopatía. Para la homeopatía también es un aporte muy importante todo lo que puede contribuir el psicoanálisis. Es comprobado que un paciente que experimenta la experiencia psicoanalítica que lo contacta con el mundo de los afectos y lo pone en conciencia de sus sentimientos, es una ayuda para el homeópata, pues este paciente tiene mucha más claridad acerca de la relación emocional de sus síntomas y mejor conceptualización de los mismos.
Afortunadamente existen colegas, con los que yo me identifico, que están abiertos e intentan seguir investigando y practicando en psiquiatría la homeopatía y toda otra medicina energética respetable que sume su aporte a la curación del hombre. Todo enfoque multidisciplinario enriquece, suma y aumenta la posibilidad de poder ayudar y mejorar la calidad de vida de quien realmente lo necesita, y es objeto de nuestro interés y nuestra misión: EL PACIENTE. Como dijo el revolucionario médico pediatra y homeópata argentino Dr. Florencio Escardó, la verdadera medicina es la que cura, por eso es necesario aunar todos los esfuerzos. Ya nadie duda que la medicina del siglo XXI es la energética, que el hombre es energía y que en la medida en que estemos en este camino practicaremos la auténtica medicina que no es otra que la preventiva.



Coincidencias y disidencias
Homeosynthesis: síntesis de la curación









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