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CÓMO SANARNOS A TRAVÉS DE LOS CRISTALES



Cuando hablamos de cristales nos referimos a las formas cristalinas generadas por la naturaleza.
Ellos son seres del reino mineral, que es el más antiguo de los reinos. Su vibración provoca un impulso que estimula el campo energético del planeta en su totalidad. Los cristales que nos aporta la naturaleza son elementos sanadores.

La naturaleza química de los cristales hace que tengan un estrecho contacto con el hombre dado que en el cuerpo humano también encontramos estructuras cristalinas (en el sistema circulatorio, huesos, sistema nervioso, etc). Esto hace que entre los cristales y el cuerpo se establezca una resonancia. Al aplicar cristales sobre el cuerpo se ponen en movimiento caudales de información energética. Cada cristal tiene una vibración específica que provoca un impulso que estimula nuestro campo energético y esto hace que comiencen a interactuar con nuestra propia energía.

Los cristales tienen el poder de recibir, contener, proyectar, emanar, refractar y reflejar la luz. Desde sus estructuras nos enseñan un orden, desde su transparencia nos enseñan un crecimiento y desde su vibración nos elevan hacia los planos superiores sin perder nuestras raíces.

Los cristales abren caminos de luz que permiten ahondar en nuestro ser interior y nos ayudan a que vayamos viendo y comprendiendo los orígenes de lo que nos está afectando. Nos ayudan a conectar con dolencias físicas y espirituales para elaborar el porqué de las mismas. Ellos permiten traer a la conciencia recuerdos y vivencias que hemos olvidado y que tienen directa relación con la Sanación del cuerpo o de una zona en particular.

Es importante destacar la diferencia entre sanación y curación.
La curación es externa, la recibimos de afuera (remedios). Trata el síntoma, el efecto.
La sanación es interior, es de uno con uno mismo. Trata el origen por el cual el cuerpo físico se ha enfermado, es decir la causa. Sólo cuando sabemos la causa estamos preparados para soltar el dolor.

Los cristales actúan sobre el ser humano activando la propia capacidad de autocuración y expanden el campo energético rechazando todo tipo de negatividad. Cuando uno armoniza con un cristal, éste se vuelve un espejo y refleja su luz hacia mi conciencia. Ellos nos permiten acceder a la multidimensionalidad que somos, integrándonos en todos nuestros aspectos y viéndonos como seres holográficos.

Desde la antigüedad los Cristales se usaban en Sanación. El hombre se adornaba con joyas hechas a base de cristales. Los egipcios utilizaban lapislázuli y malaquita. Los incas, esmeralda. Los indios americanos, turquesa. Ellos ya sabían del poder curativo de las piedras y los utilizaban en aplicaciones específicas pues consideraban que eran un vehículo de energía.

Los cristales se pueden usar de diferentes maneras en el uso personal pues el simple hecho de tenerlos cerca hace que irradien luz y belleza en tu entorno.
Podemos llevar el cristal en contacto con nuestro cuerpo. En este caso no deben ser tocados por otra persona para que tengan nuestra propia energía. Podemos utilizarlos como joyas, contribuyen a nuestra claridad mental, estabilidad emocional y equilibrio físico.
Se pueden utilizar como adorno en las casas. En este caso podemos ponerlo sobre un armario, una mesa o la mesita de luz. Cargarán al ambiente de energía y ayudará a eliminar las energías negativas. Sirven para proteger, armonizar y estimular a las personas que circulan por el lugar.

Los cristales, aún cuando uno no esté conciente de ello, sugieren a la mente subconsciente de una manera subliminal, que la perfección está a nuestro alcance. Cuando nos acompañan en nuestras meditaciones, pueden ser sostenidos en la mano o sobre el cuerpo. Siempre es conveniente que cuando usemos un cristal para meditar tengamos en los pies colocados dos turmalinas o hematites. Esto nos permitirá entrar fácilmente en la meditación pero al mismo tiempo estar enraizados en el presente. También si estamos meditando acostados podemos utilizar una amatista en el tercer ojo o un cuarzo transparente sobre la cabeza, con la punta hacia nuestros pies.

Lo más importante es tratar a nuestros cristales, no importa la forma en la que los utilicemos, con amor y respeto.

Cuando un cristal llega a tus manos es importante que lo limpies para eliminar las posibles vibraciones almacenadas anteriormente. Esto facilita que el cristal se adapte a las vibraciones del nuevo dueño y del nuevo hogar. Cuando el cristal está cansado se pone pegajoso, denso, opaco. Cuando se calienta enseguida puede estar cargado o agotado.
Una vez que te acostumbras a usarlo, notarás todos los cambios que en él se generen. La observación es un elemento importantísimo cuando usamos cristales. El cristal, al estar en resonancia con nuestra energía, va actuando como un espejo de nuestro crecimiento interior, mostrándosenos a veces más cristalino que otras. Los cristales al acompañarnos en nuestro trabajo interior, se van mostrando a nosotros mismos para que nos animemos a mirarnos por dentro.


La sanación con cristales consiste en colocar distintos cristales sobre el cuerpo. Ellos actúan en los diferentes centros de energía. Los chakras son vórtices de energía que todos tenemos en nuestro cuerpo, a través de los cuales la fuerza vital es canalizada y transmitida.

1er. chakra - Raíz. Simboliza la voluntad de vivir y la supervivencia. Está ubicado en la base de la columna y es el punto de enraizamiento de todo el sistema. Su energía es roja porque está conectada con la Tierra. El sentido asociado es el olfato. Los colores que le corresponden: negro, ahumado, rojo. Piedras negras que se utilizan son: cuarzo ahumado, hematites, turmalina negra, ónix negro, ojo de halcón, obsidiana negra. Piedras Rojas que se usan: granate, rubí, cinabrio, cuarzo rojo, calcita roja.

2do. chakra - Sacro. Simboliza el origen, el poder de engendrar, de regenerar y de nutrir. Está ubicado en el abdomen inferior, un poco más abajo del ombligo. Su función es la perpetuación de la especie, por consiguiente es la fuente de la energía y del placer sexual. Es el chakra que nos permite conectarnos con nuestra propia creatividad. Su elemento es el Agua. Vibra con la energía del color naranja. El sentido asociado es el gusto. Se utilizan piedras de color naranja: cornalina, calcita naranja, ámbar, ópalo, wulfenita, piedra de la luna. Algunas piedras rojizas: jaspe rojo, ojo de buey, piedra del sol.

3er. chakra - Plexo. Simboliza la transformación del yo en un ser de poder y de fuerza de voluntad. Está ubicado arriba del ombligo, en la base del esternón. Es el centro crucial del cuerpo, desde donde se distribuye la energía física. Su elemento es el Fuego. Vibra con el color amarillo. El sentido asociado es la vista. Se utilizan piedras de color amarillo: citrino, topacio imperial, calcita, cuarzo rutilado, fluorita amarilla. Y piedras verdes: malaquita, azurita c/malaquita, aventurina verde, crisoprasa.

4to. chakra - Cardíaco. Simboliza dar sentido a nuestra existencia pues es el que nos permite amar en sentido total y sin condiciones. Está situado en el medio del pecho. Hemos llegado al chakra central, es el puente que sirve de mediación entre el mundo del espíritu (los 3 chakras de arriba) y el mundo de la materia (los tres chakras de abajo). Su elemento es el Aire. Vibra en color verde-rosado. El sentido asociado es el tacto. Se utilizan piedras de color rosa: cuarzo rosa, turmalina rosa, kunzita rosa, rodocrosita, turmalina sandía. Y piedras verdes: esmeralda, aventurina verde, turmalina verde, dioptasa, cuarzo verde, jade, peridoto.

5to. chakra - Laríngeo. Es el primero de los chakras superiores, el de la purificación. Está ubicado en la base de la garganta. Simboliza la comunicación, la autoexpresión y la creatividad por medio del sonido. Su elemento es el éter. Vibra con el color azul. El sentido asociado es el oído. Se utilizan piedras azules: aguamarina, ágata azul, celestina, turmalina azul, sodalita, apatito azul, cuarzo azul, lapislázuli, topacio azul, turquesa, zafiro azul, larimar.

6to. chakra - Tercer Ojo. Simboliza el aspecto mental superior y la visión superior, la intuición y la capacidad de transformar la imaginación en realidad. Está ubicado ligeramente por encima del entrecejo. Percepción, conocimiento y orden son las prerrogativas de este chakra. Su elemento es la luz, la energía telepática. Vibra con el color índigo/violeta. El sentido asociado es el sexto sentido. Se utilizan piedras violeta: amatista, sugilita, fluorita, pirita, azurita (cristal y nódulo), calcita transparente, damburrita, zafiro.

7mo. chakra - Corona. Es el asiento de la Conciencia íntima del ser. Es el primer chakra físico en recibir las energías del Yo Superior. Está ubicado en la parte más alta de la cabeza, donde se encuentra la coronilla. Es el chakra que nos pone en contacto con nuestra parte más espiritual, con nuestro ser completo y con la realidad cósmica. Su elemento es la energía cósmica. Los colores asociados son blanco transparente y dorado. El sentido asociado es el séptimo sentido. Su aspecto del ser es la transmutación. Se utilizan piedras de color blanco casi transparente: cuarzo transparente, diamante, selenita, calcita óptica, calcita rayos estelares, cuarzo rutilado, diamante herkimer.

En las sesiones individuales de Sanación con Cristales se va induciendo al consultante a entrar en un estado profundo de relajación. Una vez dispuestos los cristales sobre el cuerpo, se complementa con herramientas tales como la respiración, los colores y la visualización, para que el consultante empiece a abrirse y a percibir sensaciones y emociones, de esta forma se va induciendo al consultante a entrar en un estado profundo de conciencia y lentamente empieza a compartir la vivencia que está experimentando.

En una disposición básica se hace una "primera" alineación, cubriendo todos los chakras. En ese trabajo se emplean del Chakra 7 al 1 los siguientes cristales: granate, cornalina, ojo de tigre, citrino, cuarzo rosa/aventurina verde, aguamarina, amatista y cuarzo transparente. Los cristales por ser de la tierra se colocan de abajo hacia arriba. Luego se van conformando distintas disposiciones o "mandalas" en función de lo que se va a trabajar. En una sesión se utilizan entre 40 y 50 cristales diferentes.
Una vez desbloqueados y alienados los chakras, se inicia un trabajo de internalización para que el consultante pueda abrirse a percibir sensaciones y emociones. De esta forma se va entrando en un estado profundo de conciencia y lentamente empieza a compartir lo que está vivenciando. Pueden aparecer imágenes o situaciones actuales, del pasado o de vidas anteriores.

Es una experiencia enriquecedora para el crecimiento interior que ayuda a encontrar y destrabar situaciones del pasado que estén afectando el momento presente. En el caso de que hubiera patologías, ayuda a comprender el por qué se está transitando por esa enfermedad y qué es lo que hay que hacer para poder sanarla.




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