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salud

Giro de 180 grados en la prevención y tratamiento
de enfermedades humanas



Recientes descubrimientos científicos efectuados en diferentes países, confluyen en confirmar lo contradictorio y hasta peligroso del tratamiento clásico de múltiples enfermedades humanas.
Esta comunicación, por razones de ética, antes de efectuarse a nivel público, ya se efectuó ante las instituciones científicas correspondientes, quienes deben hacerla extensiva a sus miembros.

Algunos puntos salientes de estos descubrimientos:

    Se demostró desde 1982 que la carne aumenta la adrenalina y con esto el apetito, así como la glucemia (azúcar en la sangre) y el colesterol, por lo que basar la dieta en proteínas animales es altamente desaconsejable en pacientes diabéticos, obesos, con bulimia o enfermedades cardiovasculares. Por este motivo es que un obeso casi siempre recupera, en poco tiempo, el peso que pudo haber perdido.
    Los edulcorantes artificiales y los hipoglucemiantes orales (píldoras para bajar la glucemia) estimulan excesivamente al páncreas conduciendo, en los diabéticos, a un agotamiento mayor de este órgano que en ellos ya estaba semiagotado y con esto a que el paciente empeore y pase a requerir, a la larga, insulina en dosis cada vez mayores. El objetivo debe ser disminuir el requerimiento de insulina y, si es posible (como ya se ha logrado en numerosos pacientes), llegar a eliminar su administración medicamentosa por completo así como, en todos los casos, eliminar también los hipoglucemiantes orales. Se pretende llegar a que al paciente le alcance con la insulina que su páncreas, ya no hiperexigido, pueda formar. Esto no será posible mientras no se consiga mantener la adrenalina y otras hormonas hiperglucemiantes en valores normales.
    También hay un profundo replanteo del tratamiento de pacientes con hipotiroidismo, insomnio por déficit de melatonina y otros trastornos causados por el déficit de estas y otras hormonas o neurotransmisores. Hasta la fecha se suelen aportar estas sustancias que el organismo debería producir y no produce adecuadamente, sintéticamente elaboradas en laboratorios. Esto, lejos de solucionar las causas de ese déficit de producción, hace que cada glándula se vaya atrofiando, ya que le dan lo que ella debería elaborar. Esto genera dependencia de por vida por hormona tiroidea, melatonina, insulina, corticoides, estrógenos y otras sustancias, ya que nunca logra ser tan adecuado el nivel en sangre acorde a sus permanentes y variables requerimientos, cuando el aporte es artificial, como cuando la producción es natural y normal. La Psiconeuroinmunoendocrinología nutricional ha ido demostrando cómo gradualmente se pueden ir corrigiendo las causas de estos déficits de producción de hormonas y neurotransmisores, a la vez que se va eliminando de a poco el aporte externo de los mismos. Se logra así una verdadera curación que no implique dependencia por medicamentos que usados por poco tiempo en algunos casos pueden ser aceptables, pero no por mucho tiempo, ni en muchos casos.
    Una dieta adecuada y personalizada puede tener una acción psicofarmacológica excelente, más natural y sin efectos adversos como los que generan muchos medicamentos. Esta afirmación que confirma lo que Hipócrates, el padre de la Medicina, decía hace mucho tiempo ("haced de los alimentos vuestra medicina") está hoy perfectamente estudiada y demostrada.
    El excesivo aporte de líquidos puede llevar a veces a que los riñones puedan sufrir un transitorio y parcial agotamiento en su función de filtrar la sangre y producir orina, trayendo como consecuencia que pueda retenerse parte del líquido ingerido, aumentando el peso sólo por esto. Es necesario limitar la cantidad de líquido a lo que la sed nos marca (esta es la natural forma como nuestro cuerpo nos pide líquido, si lo necesita). Excepción a dicha regla es el caso de ancianos y, rara vez, gente más joven que tienen claros signos de deshidratación sin tener sed. Se prefieren infusiones de hierbas a gusto que sean agradables, para no necesitar endulzarlas o bien agua mineral con o sin limón, por ejemplo, pero no durante las comidas porque éste es el líquido que más se retiene. De ahí la importancia de la masticación.
    Casi siempre, cuando una persona se siente decaída, deprimida, cansada y sin fuerzas, creyendo que le ha bajado la presión, más aún si mejora comiendo algo dulce o bebidas estimulantes, lo que en realidad le bajó es el azúcar de su sangre. Cuando un médico no actualizado lo verifica en los análisis de laboratorio (que no siempre se detecta en los estudios simples o curvas de glucemia cortas) le dice al paciente que no se preocupe, que está lejos de una diabetes y que lo que debe hacer es comer más azúcar, pan, galletitas u otras harinas, bebidas gaseosas, etc. En realidad tales alimentos, junto a todo lo que tenga edulcorantes artificiales (casi todo lo dietético) y/o el hábito de pasar muchas horas sin comer, entre otros factores, son los causantes de esa hipoglucemia por acción directa sobre el páncreas o por efecto rebote.
    La principal causa de la osteoporosis (descalcificación ósea) o raquitismo en los niños no suele ser la falta de aporte de calcio y el déficit de estrógenos (que naturalmente bajan en la menopausia para no favorecer el cáncer de mama, útero u ovario que su exceso gestaría), sino el robo de este mineral como consecuencia de todo lo que genera gastritis, úlcera o acidez gástrica, a saber: azúcar, carne, alcohol, cigarrillo, mate, café, bebidas gaseosas con azúcar (más aún si tienen cafeína y ácido fosfórico), el estrés, la aspirina y otros medicamentos que tanto se usan para calmar síntomas de artritis o artrosis, pero aumentando sus causas. Para evitar una úlcera o gastritis hemorrágica el organismo envía, automáticamente, desde los huesos al estómago, sales alcalinas a base de calcio que debilitan el esqueleto al perderse por materia fecal u orina. Lo mismo sucede con otros minerales del cerebro y de todo el organismo, que queda sin materia prima para formar hormonas, neurotransmisores, etc. gestándose también, de esta forma, múltiples trastornos endócrinos, sexuales, psiquiátricos, etc.
    Hay más de 60 pacientes que se han olvidado de su asma bronquial, normalizando su glucemia y mejorando con esto su secreción hormonal. Ello se logra eliminando los más importantes y frecuentes causantes de alergias, tanto respiratorias como de la piel. Nos referimos, ni más ni menos, a las proteínas bovinas, presentes en la carne, fiambres, leche, quesos, helados, manteca, crema, yogur, leche cultivada y todo lo que viene de la vaca. Los corticoides, que suelen darse como tratamiento sintomático de asma, alergias, artritis y enfermedades autoinmunes, entre otras, aumentan considerablemente las causas de estos y otros trastornos. Si se desea evitar o prevenir las múltiples patologías indudablemente relacionadas con estos alimentos vacunos no se debe desconocer con qué reemplazarlos para no caer en anemias, descalcificación, etc. Tampoco se debe desconocer que eliminando bruscamente muchos alimentos la persona se puede sentir muy mal, por lo que se ruega al lector interesado que se informe bien antes de hacer cambios en su dieta o hábitos de vida y que los mismos sean graduales.
Para terminar es importante destacar que nadie debe reprimir los deseos adictivos, ni pasar hambre en lo más mínimo para recuperar su salud; las compulsiones desaparecen solas mediante la puesta en práctica de las técnicas correctas. Lo fundamental es descubrir que el tratamiento incluso dietético es plenamente disfrutable, y no debe tomarse como un remedio o un castigo, sino como una sana elección que nos ayudará a recuperar y mantener nuestra salud tanto física como psíquica y espiritual. Con el cambio individual colaboramos, también, a que mejore gradualmente la salud social y ambiental. "Cambiando yo, cambiará el mundo", decía Kipling. "Sólo si intentas cambiar podrás hacer un mundo mejor".


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