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provistos por la Fundación Centro Sri Aurobindo de Barcelona
y Outreach Media de Auroville, India.



BIOGRAFÍA de SRI AUROBINDO


Aurobindo Ghose nació en Calcuta en 1872. Fue admitido en la Universidad de Cambridge en 1890 dónde se graduó con las máximas calificaciones en literatura y lengua inglesa, así como en lenguas clásicas. Cuando se preparaba para ingresar en el Servicio Civil de la India, la administración india al servicio de los intereses de gobierno de la metrópolis, rehusó presentarse a los exámenes finales porque su ideal de emancipación nacional le empujaba en otra dirección bien distinta. Al regresar a su país en 1893, concilió su trabajo de profesor y director en diversos colegios con el activismo político, el estudio de la tradición y una intensa dedicación a la vida espiritual. Fue por esta época cuando logró la inmovilidad total de la consciencia y la realización del Brahman silencioso.
Sri Aurobindo fue uno de los grandes líderes del movimiento nacionalista cuyo ímpetu revolucionario logró para la India su independencia de Inglaterra el 15 de agosto de 1947. Sus ideas políticas, inspiradas en el acervo espiritual de su pueblo, se fueron publicando periódicamente en diversos medios nacionalistas y su influencia marcó profundamente el pensamiento de la India. Estas actividades le llevaron a la cárcel, y durante su permanencia en la prisión de Alipore experimentó su segunda realización espiritual, la de la consciencia cósmica, una iluminación que le permitió ver al Divino en todos los seres y en todo lo que existe. Estaba ya en camino de otras dos realizaciones: la de Brahman en su doble aspecto estático y dinámico y la de los planos superiores de la consciencia, en la que la supermente, situada más allá de nuestra mente limitada, hace posible establecer un nexo entre el espíritu o absoluto inmutable y su expresión dinámica externa, la vida aquí en la Tierra, y conquistar la naturaleza para lograr una vida divina en un cuerpo material.
Sri Aurobindo fue absuelto en uno de los juicios históricos del movimiento nacionalista hindú que duró un año. Alertado de que su vida estaba en peligro, en 1910 se refugió en Pondicherry, enclave del sur de la India que entonces se hallaba bajo administración francesa. Aunque nunca dejara de interesarse por los asuntos políticos de su país -rechazó una oferta para presidir el Congreso en 1920- y del mundo -siguió de cerca la evolución de la segunda guerra mundial posicionándose en favor de los aliados mientras su país se alineaba con el nazismo-, desde su llegada a Pondicherry se dedicó exclusivamente a profundizar en el yoga integral, un yoga que sintetiza la tradición hindú con la moderna teoría evolucionista, yoga que realizó, según sus propias palabras, no para él mismo sino para ayudar a la humanidad a avanzar hacia un estadio superior de la existencia.
A partir de 1926 y hasta su fallecimiento en 1950 se recluyó en una habitación en el Ashram de Pondicherry donde prosiguió con su obra y su yoga dejando constancia de sus conquistas espirituales y de su visión del mundo en numerosos libros y escritos. Sri Aurobindo, considerado filósofo, yogui, líder político revolucionario y poeta, fue uno de los escritores más prolíficos en toda la historia de su país. Fue propuesto para el premio Nobel de literatura en 1950. Sus obras capitales son La Vida Divina, La Síntesis del Yoga, El Ideal de la Unidad Humana, El Ciclo Humano, Ensayos sobre la Gita, y el poema épico Savitri, un relato en clave poética de su propia experiencia espiritual. En ellas se encuentra el núcleo de su legado intelectual y espiritual.


LA FILOSOFÍA Y EL YOGA DE SRI AUROBINDO

Sri Aurobindo fue un filósofo creativo. No se valora en él únicamente la construcción de un sistema filosófico sino su capacidad de estimular el pensamiento, de darle una nueva orientación, una nueva perspectiva. No se le considera un filósofo en el sentido estricto de la palabra, sino alguien que abrió nuevas vías de pensamiento y experiencia. Desarrolló una doctrina metafísico-teológica a la vez emanantista y evolucionista llegando a una gran síntesis entre la tradición hindú y la tradición idealista de Occidente. Subrayó la unidad de Brahman que se derrama evolutivamente en la multiplicidad y que tiene las tres propiedades del Ser, la Fuerza-Consciencia y la Beatitud. La realidad es producto de la objetivación y diferenciación de lo Absoluto, de éste surge como una fuente inagotable, el mundo todo, que se despliega en una serie de formas hasta llegar a la materia. A la vez, la materia contiene en potencia las formas superiores, hacia las cuales va evolucionando. La consciencia es el elemento clave en este proceso ya que por su desarrollo el hombre supera su estado limitado y particular para entrar en la consciencia unitaria del Absoluto o Divinidad sin perder su individualidad. Cada individuo es una expresión o manifestación de esta consciencia unitaria. La gran tarea del ser humano es el desarrollo progresivo de esta consciencia unitaria y triuna, la consciencia supramental, que es el instrumento de la divinización de la vida en la Tierra. Materia y espíritu se revelan así la misma y única realidad. Sri Aurobindo mostró con su visión inspirada que la humanidad no sólo necesita un cambio político, económico o social, sino un cambio psicológico profundo, un cambio interior, una reorganización radical de su naturaleza que le ayudará a resolver sus problemas.
Sri Aurobindo expone en su opus magnum 'La Vida Divina' su visión y una filosofía para nuestros tiempos y para el próximo milenio. Como Sri Aurobindo ha dicho, él nunca fue un filósofo en el estricto sentido del término, pero tenía que ofrecer una filosofía al mundo. Esto pudo hacerlo porque era un mahayogui. La Vida Divina habla como lo hace la voz del Alma al hombre de inteligencia iluminada.
La visión de Sri Aurobindo es a la vez idealista y realista. El más escrupuloso realista no pondría reparos en su diagnóstico de las enfermedades y del malestar de nuestro tiempo. Pero la visión de Sri Aurobindo no está confinada al presente. Ve más allá de la vida actual y nos invita a entrar en el reino del Espíritu. El Espíritu no sólo mora en las alturas sino que impregna todo lo que está dentro, todo lo que se halla por debajo y alrededor. Es un lugar para el optimismo y da respuesta al escepticismo y a la duda. Sri Aurobindo está seguro de que nuestra vida, tal como la experimentamos hoy, no es la definitiva, y de que la vida divina, la transformación supramental, está decretada y es inevitable.
La vida divina será nuestro paso siguiente en la evolución espiritual. La Mente y la Razón han alcanzado el clímax de su realización, han levantado una civilización e investido al hombre con enormes poderes. Los hombres en su mayoría están satisfechos con una vida de confort y son manejados por otros hombres que disponen de un vasto poder. La necesidad más urgente de este momento es controlar ese poder y dirigirlo hacia fines de paz y progreso convirtiéndolo en un instrumento de servicio más que de sometimiento. En el esquema divino de la vida el poder es uno de los atributos de la energía espiritual de la Consciencia mediante el cual una nueva sociedad de individuos gnósticos espiritualizados influiría en y transformaría la vida humana, tal como la conocemos, en una expresión perfecta de la divinidad. Es igualmente urgente despertar a la mayoría del sueño de su complacencia y satisfacción con las comodidades y riquezas materiales, y conducirlos hacia una vida integral gobernada por la Consciencia Supramental. Tal como Sri Aurobindo comentó a la Madre, las cumbres del espíritu han sido escaladas hace ya mucho tiempo, pero la labor más difícil ha sido hacer descender los frutos de la realización a los niveles inferiores del ser humano y de la tierra. La realización personal, aunque en sí misma es una gran victoria, no es el fin último de la evolución espiritual; la luz de la Consciencia Supramental debe ser bajada a la tierra:
"La luz permanecía todavía a mi alrededor
Cuando yo volví a la tierra
Portando el conocimiento del Inmortal
A la caverna del nacimiento del hombre."
Es este conocimiento y esta luz lo que Sri Aurobindo ha comunicado a la humanidad a través de "La Vida Divina". Es la síntesis más vasta del conocimiento y de la filosofía, tanto oriental como occidental. La oriental extrae su inspiración de la experiencia mística y de la realización espiritual, mientras que la europea depende más de la razón y de la facultad analítica. En tanto que la razón rechace investigar más allá de sí misma, y la experiencia espiritual permanezca en la intimidad y segura en el fondo del corazón, no puede producirse un encuentro entre ellas. La Vida Divina es única en proporcionar los elementos para una conciliación necesaria, y en insistir en que ambas filosofías no se contradicen, sino que se complementan. Es única también en reconocer el papel de la Razón en la búsqueda del conocimiento del mundo además de los límites a los que puede llegar. "Mientras que la experiencia del espíritu sea la primera necesidad del hombre, no se puede poner demasiado énfasis en el desarrollo y perfección de la Mente y de la Razón." "Es cierto que un desarrollo filosófico del pensamiento espiritual no es enteramente indispensable, porque las verdades del espíritu pueden ser alcanzadas más directa y completamente mediante la intuición y un contacto interior concreto. También puede decirse que el control crítico del intelecto sobre la experiencia espiritual puede ser un obstáculo y nada fiable, porque se trata de una luz inferior que se proyecta sobre un campo de iluminación superior. "Pero, sin embargo, esta línea de desarrollo también es necesaria, porque debe existir un puente entre el Espíritu y la Razón intelectual: es necesaria la luz de una inteligencia espiritual o, al menos, espiritualizada, para la plenitud de nuestra total evolución interior." La Vida Divina revela al hombre moderno la sabiduría de los Vedas y de los Upanishads, revivida y experimentada por la sâdhanâ y tapasyâ yóguicas. Comunica al intelecto moderno la sabiduría eterna de muchos siglos en clave de razón que va más allá de la razón, que no sólo penetra con su Fuerza-Consciencia la mente, sino también el corazón y el alma. El lenguaje de La Vida Divina es más que un instrumento de comunicación -es la voz de la experiencia y realización interiores que vibra con el poder de la transformación espiritual. Es un acierto decir que casi cada una de las páginas de 'La Vida Divina' está inspirada por la visión creadora de los buscadores de los Vedas y los sabios de los Upanishads. Como comentador libre del Vedanta, aparece Sri Aurobindo tras los grandes Acharyas (preceptores) del Vedanta - como Shankara, Ramanuja, Madhva, Vallabha y Nimbarka. 'La Vida Divina' es un desafío a la falsa noción de que la filosofía hindú murió tras el siglo XVI." Debemos añadir que Sri Aurobindo es mucho más que un vedantín tradicional; ha recreado la antigua tradición del Vedanta a la luz de los desarrollos modernos de la ciencia y de la filosofía, y nos ha presentado la más completa síntesis del conocimiento humano, del saber y realización espirituales.
A cualquiera que lea la Vida Divina por vez primera, o se aproxime a ella con una concentración inadecuada, puede parecerle que lo escrito es demasiado digresivo y difuso, que repite la tesis central una y otra vez. Pero la tesis central necesita enfatizarse repetidamente ya que debe ser presentada ante cada uno de los razonamientos. Es como si una razón fuera argumentada frente cada uno de los posibles puntos y contrapuntos con respecto al asunto, tan completamente y con tal imparcialidad, como para conducir al lector a pensar que Sri Aurobindo está prestando apoyo al lado contrario, o a las nociones preconcebidas propias del lector. A menos que se dedique a su estudio una concentración intensa, el lector, probablemente, se equivocará de camino y sacará sus propias conclusiones, pero erróneas. La verdad de todos los puntos de vista es aceptada, e incorporada a la síntesis, alcanzada al final. Como la Madre ha explicado en sus comentarios sobre La Vida Divina, "Es como si Sri Aurobindo se pusiera en el centro de una especie de esfera, de una rueda cuyos radios acaban en una circunferencia, retornando siempre a su punto de partida después de haber recorrido todo el camino y salido a la superficie; y así continuamente, lo cual produce la impresión de que repite lo mismo varias veces, pero se trata simplemente de la exposición del pensamiento de tal modo que pueda seguirse…; salvo que lo leas sistemáticamente, no derivarás mucho beneficio de esta lectura; se te aparecerá como un laberinto donde es muy difícil encontrar el propio camino … Todas las ideas están unidas al centro, y en la circunferencia toman direcciones completamente distintas."
'La Vida Divina' debe ser leída, no sólo con la mente y el intelecto, sino también considerándola como un texto sagrado para la meditación y contemplación y para la elevación de la vida en todos sus niveles. Una comprensión intelectual nos llevaría muy lejos, sin duda; pero su significado pleno y fuerza transformadora no pueden ser asimilados más que por una apertura de nuestra consciencia a la luz de la realización supramental que ella registra.
En palabras de la Madre, "Lo mejor sería conseguir un silencio perfecto -y llevar a cabo un estado de inmovilidad del cerebro, diría yo, de manera que la atención llegase a ser tan silenciosa e inmóvil como un espejo, como la superficie de un lago absoluta-mente calmo. Entonces, lo que uno ha leído atraviesa la superficie y penetra en las profundidades del ser donde es recibido con un mínimo de distorsión. Más adelante -algunas veces mucho tiempo después- brota de nuevo de las profundidades y se manifiesta en el cerebro con su pleno poder de comprensión, no como conocimiento adquirido del exterior, sino como una luz extraída del interior."
'La Vida Divina' es un volumen monumental de aproximadamente un millar de páginas. Su lenguaje es único y auto-creado; su magnitud, e igualmente su estilo, pueden inspirar temor. Pero una vez empezada su lectura, la fuerza subyacente en los escritos de Sri Aurobindo se apoderará del lector de principio a fin.
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