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y Outreach Media de Auroville, India.



De SRI AUROBINDO y de LA MADRE
LOS PODERES INTERIORES

LOS PODERES OCULTOS DEL SUBLIMINAL

De hecho, el ocultismo es un uso de los poderes superiores de nuestra naturaleza, de nuestra alma, de nuestra mente, de nuestra fuerza de vida y de las facultades de la consciencia física sutil que, por la presión de su ley secreta y de sus potencialidades, pueden producir ciertas manifestaciones o resultados en su propio plano o en el plano material, en la mente, en la vida, en el cuerpo humano o terrestre, o entre los objetos y los sucesos del mundo de la materia. Algunos pensadores conocidos consideran que el descubrimiento o la extensión de estos poderes poco conocidos o todavía embrionarios debe constituir la próxima etapa de la humanidad en su evolución inmediata.

SRI AUROBINDO

La consciencia, por su propia naturaleza, no puede estar limitada por la consciencia humana animal ordinaria y física, debe tener otros campos. Los poderes yóguicos u ocultos no son más sobrenaturales o increíbles que el poder de escribir un gran poema o de componer una gran música; pocas personas pueden hacerlo, en el estado actual de las cosas, ni siquiera uno entre un millón, porque la poesía y la música vienen del ser interior y, para escribir o componer obras grandes y verdaderas, el paso entre la mente exterior y algo en el ser exterior debe estar libre. Por eso has adquirido el poder poético desde que has empezado con el yoga; la fuerza yóguica ha despejado el pasaje. Lo mismo pasa con la consciencia yóguica y sus poderes; el problema consiste en despejar el pasaje, porque los poderes ya están en ti. Evidentemente, lo primero es creer, aspirar, y, con el verdadero impulso interior, hacer el esfuerzo.

SRI AUROBINDO

El conocimiento y la visión verdaderos, directos, del pasado, del presente y del futuro comienzan con la apertura de la consciencia psíquica y de las facultades psíquicas. La consciencia psíquica es aquélla que procede de lo que ahora a menudo se denomina el yo subliminal (el yo sutil o "yo de ensoņación" de la psicología hindú); el alcance de su conocimiento potencial es casi infinito, como ya hemos indicado en el capítulo precedente, oculta un vasto poder de clarividencia y numerosas formas de penetración, no sólo en las posibilidades sino en las actualidades precisas del presente, del pasado y del futuro. Su primer don (aquél que atrae más fácilmente la atención), es su capacidad de ver la imagen de todo lo que se encuentra en el tiempo y en el espacio, con la ayuda del sentido psíquico.
Tal como lo usan los videntes, los mediums y algunos otros, es a menudo, y en general, una facultad especializada y limitada, aunque frecuentemente precisa y exacta en su funcionamiento, y no requiere ningún desarrollo del alma interior o del ser espiritual ni de la inteligencia superior. Es una puerta que se abre por casualidad, o por un don innato, o por una especie de presión que se ejerce entre la mente de vigilia y la mente subliminal, pero que no da acceso más que a la superficie del subliminal o a sus periferias. Existe cierto poder y cierto funcionamiento de la mente universal secreta, en la que todos los sucesos están representados por imágenes, no únicamente imágenes visuales sino, por así decir, imágenes auditivas y otro tipo de imágenes; ahora bien, un cierto nivel de desarrollo de los sentidos sutiles o psíquicos permite (a menos que haya una intrusión de la mente constructora y sus imaginaciones, es decir si las imágenes mentales artificiales o falsificadoras no se inmiscuyen) recibir estas representaciones o estas transcripciones con una exactitud perfecta y, no tanto predecir como ver imágenes correctas del presente fuera del alcance de los sentidos físicos, imágenes del pasado y del futuro. Para ser exacto, este género de visión debe limitarse a enunciar la cosa vista; si lo que se busca es deducir, interpretar o ir más allá del conocimiento visual, se expone uno a numerosos errores, a menos que se acompaņe simultáneamente de una fuerte intuición psíquica, fina, sutil, pura, o de un elevado desarrollo de la inteligencia intuitiva luminosa.

Una apertura más completa de la consciencia psíquica nos lleva más allá de esta facultad de visión por las imágenes, y nos da acceso, no, ciertamente, a una nueva consciencia del tiempo, sino a numerosas maneras de conocer el triple tiempo. El yo subliminal o psíquico puede aņadir experiencias y estados de consciencia pasados o proyectarse, puede anticipar experiencias y estados de consciencia futuros o (más raramente) puede proyectarse el mismo con fuerza. Llega a ello penetrando temporalmente en las "permanencias" en las que las representaciones del pasado y del futuro, identificando su ser o su facultad de conocer por experiencia estas permanencias o representaciones que se conservan en una consciencia del tiempo eterno tras nuestra mentalidad, o que son proyectadas por la eternidad del supramental en una indivisible continuidad de visión del tiempo. O bien, el yo subliminal puede recibir la impronta de estas permanencias o estas representaciones y reconstruir la experiencia que se transcribe en el éter sutil del ser psíquico. O también, puede evocar el pasado, atraerlo desde la memoria subconsciente dónde está siempre latente y darle una forma viva en sí mismo y una especie de nueva existencia rememorada; lo mismo para el futuro: puede hacerlo surgir de las profundidades de la latencia dónde está ya formado en el ser y tener la experiencia, o darle una forma en sí mismo de forma análoga. Por una especie de visión de pensamiento psíquico o de intuición de alma (diferente de la visión de pensamiento más sutil y menos concreto de la inteligencia luminosa), el yo subliminal puede prever o anticipar el futuro, o proyectar el rayo de esta intuición del alma en el pasado desaparecido tras el velo y conducirlo al conocimiento presente. Puede adquirir una visión simbólica que transmite el pasado y el futuro por la visión de sus poderes y por las significaciones propias en los planos suprafísicos pero que tienen una potencia creadora en el universo material. Puede sentir la intención del Divino y el pensamiento de los dioses, todo tipo de cosas con sus signos y sus índices que se adueņan del alma y determinan el movimiento complejo de las fuerzas. él puede igualmente sentir el movimiento de las fuerzas que traducen la presión -o que responden a la presión- de los seres del mental, del vital y de los demás mundos que conciernen a nuestra vida, igual que puede percibir su presencia y su acción. Puede recoger por todas partes una variedad de indicaciones sobre los sucesos de los tiempos pasados, presentes y futuros. él puede recibir con sus ojos la escritura etérica, akasha-lipi, que guarda el registro de todas las cosas pasadas, transcribe todo lo que está en curso en el presente y redacta el futuro.

Todos estos poderes, y muchos otros, se disimulan en nuestro ser subliminal y pueden ser atraídos a la superficie por el despertar de la consciencia física. El conocimiento de nuestras vidas pasadas -de estados de alma pasados o de personalidades pasadas, o de escenas, incidentes y relaciones con otras personas en el pasado-, el conocimiento de las vidas pasadas ajenas, del pasado del mundo, del futuro, de las cosas presentes que sobrepasan la capacidad de nuestros sentidos físicos o que están fuera del alcance de cualquier medio de conocimiento accesible de la inteligencia de superficie, la intuición, las impresiones de las cosas no solamente físicas sino de actividades pasadas, presentes y futuras de la mente, de la vida y del alma en nosotros y en otros, el conocimiento no sólo de este mundo sino de otros mundos o de otros planos de consciencia y de sus manifestaciones en el tiempo, de su intervención, su acción y sus efectos sobre la tierra y sobre las almas que están encarnadas y sobre sus destinos, todo esto se ofrece a nuestro ser psíquico, porque él está en contacto con los mensajes de la experiencia universal, y no está únicamente o principalmente absorbido por la experiencia inmediata, ni encerrado en la estrecha ronda de una experiencia puramente personal y física.
Extractos de las obras de Sri Aurobindo y la Madre A. S. Dalal







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