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La sadhana de Sri Aurobindo parte de la percepción de un poder situado más allá de la naturaleza ordinaria y que es, sin embargo, su amo ineluctable, de un punto de apoyo, como hemos dicho, fuera de la Tierra. El primer requisito es el descubrimiento y la manifestación de una nueva consciencia que, en virtud de su misma presión y de la consumación de su propia ley, producirá una transformación absoluta de la naturaleza del hombre. Actualmente la humanidad está en manos de los asura que crean al hombre a su imagen y semejanza. Para expulsarlos, los dioses, con toda su potencia, deben encarnarse en el ser humano y entrar en el juego. Es una empresa formidable, que muchos consideran imposible, pero que ciertamente está muy lejos del quietismo o de la pasividad.
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